"Habermas se refiere al sistema que Merkel y Sarkozy han establecido
durante la crisis como una "post-democracia". El Parlamento Europeo
apenas tiene influencia. La Comisión Europea ocupa "una posición
extraña, en suspenso", sin responsabilizarse realmente de lo que hace.
Sin embargo, señala ante todo al Consejo Europeo, al que se le otorgó
una función central en el Tratado de Lisboa, algo que Habermas considera
una "anomalía". Considera al Consejo como "un organismo gubernamental
que actúa en política sin tener autorización para ello".(...)
En algún momento después de 2008", comenta
Habermas con una copa de vino blanco tras el debate, "comprendí que el
proceso de expansión, integración y democratización no avanza
automáticamente de forma espontánea, que es reversible, que por primera
vez en la historia de la UE, estamos experimentando realmente una
desarticulación de la democracia. No creo que sea posible. Nos
encontramos en una encrucijada".
Su visión es la siguiente: "Los ciudadanos de cada país individual, que hasta ahora han tenido que aceptar que las responsabilidades se reasignaran a través de las fronteras de la soberanía, como ciudadanos europeos podrían aportar su influencia democrática para sustentar a los Gobiernos que actualmente actúan dentro de un área gris constitucional". (...)
Existe una alternativa, afirma, existe otra vía
distinta al progresivo cambio en el poder del que somos testigos
actualmente. Los medios de comunicación "deben" ayudar a los ciudadanos a
comprender la enorme influencia que ejerce la UE en sus vidas. Los
políticos sin duda "comprenderían" la gran presión que sufrirían si
Europa fracasara. La UE "debe" democratizarse.
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