"En 2001, la economía argentina estaba en ruinas, víctima de una enorme
deuda soberana, con una moneda - el peso- atada al dólar y a las rígidas
medidas de austeridad del Fondo Monetario Internacional (FMI). Una
década después, Europa enfrenta muchos de los mismos problemas. En su
edición de esta semana, Der Spiegel incluye este artículo que aquí se
reproduce completo. (...)
El precio que debió pagar la Argentina fue alto: los acreedores privados
tuvieron que cancelar cerca del setenta por ciento de sus inversiones.
Los furiosos inversores extranjeros intentaron embargar el avión
presidencial y nuestro país pasó a ser el paria de los mercados
financieros de todo el mundo. Para que la economía pisara fuerte de
nuevo, fue necesaria la devaluación de la moneda y la reestructuración
de la deuda.
Pero, hoy, este mercado emergente se levanta como un
faro brillante en comparación con los países europeos atormentados por
la crisis. En el pasado, los políticos europeos y norteamericanos
estaban encantados con enseñarles a los países latinoamericanos el
manejo apropiado del Presupuesto y del control de la deuda. Ahora,
cuando los diplomáticos europeos visitan Buenos Aires la situación es
completamente opuesta: ¿Puede Europa aprender de la Argentina?
Dos
economistas norteamericanos, el Premio Nobel Paul Krugman y el profeta
de la crisis Nouriel Roubini, han recomendado a Europa que mire con
atención el caso argentino en relación a la crisis de la deuda.
“Parece
que todavía no aprendieron nada de nuestra quiebra”, dice Lavagna, y
señala que Europa ha recetado a los países hostigados por la deuda las
mismas medidas de austeridad que hundieron a la Argentina. “Eso crea una
recesión permanente”, dice, “y dispara más y más la crisis de la
región”. (...)
Como resultado, el gobierno argentino tuvo que pagar cada vez mayores
tasas de interés sobre los préstamos tomados en dólares. Para mediados
de los noventa, no cabía duda de que el país se dirigía a una crisis
financiera. El FMI ató el rescate a un profundo programa de austeridad, y
el Gobierno recortó las pensiones y los salarios de los empleados
públicos. En lugar de estimular la economía, los líderes se preocupaban
por luchar contra el déficit del país.
Cuando el FMI, finalmente,
aprobó la primera inyección de capital luego de meses de negociaciones,
ya era demasiado tarde. “Si hubieran tomado cartas en el asunto dos
años antes, podríamos haber evitado la bancarrota de 2001”, dice
Machinea, quien cree que Europa podría aprender de esa experiencia:
“Cuanto más se resistan a salvar a Grecia, mayor será el costo”.
Las
consecuencias políticas de aquellos hechos todavía se pueden sentir en
la Argentina de hoy. Luego de la caída de De la Rúa, el país vio pasar
cinco presidentes en tan sólo dos semanas, le siguió Eduardo Duhalde con
un gobierno manchado de sangre, y la situación recién se normalizó con
la elección de Néstor Kirchner." (Rebelión, 26/12/2011, 'Especialistas en tragedias', deJens Glüsing,Der Spiegel)
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