Y una observación muy generalizada es que, con el incremento nada menos que de siete puntos en la carga impositiva de las personas con mayores rentas, el tipo nominal superior (52%) ya es casi lo que pagan sus homólogos, los ricos, en Suecia.
Con este entendimiento se concluye que, aun cuando estamos pagando impuestos como los suecos, nuestros beneficios y servicios públicos del Estado del bienestar están mucho menos desarrollados que los de aquel país, lo cual se atribuye erróneamente a un supuesto despilfarro del gasto público social. (...)
En este argumento, sin embargo, se
olvidan varios hechos, siendo el más importante el que los ingresos al
Estado son mucho más bajos en España (32% del PIB) que en Suecia (54%)
debido, precisamente, a que los españoles (y sobre todo las rentas
superiores) pagan muchos menos impuestos que los suecos. Es cierto que
la escala nominal en las gravaciones del IRPF nos acerca ya ahora al
nivel sueco.
Ahora bien, hay que aclarar inmediatamente que este aumento
impositivo, aún siendo positivo por generar mayores recursos al Estado,
será dramáticamente insuficiente para corregir el enorme déficit de
ingresos al Estado. España es el país de la UE-15 que tiene menos
ingresos al Estado debido, en parte, a la baja carga impositiva real de
las rentas superiores.
Veamos los datos. Uno, es la enorme
divergencia que existe entre carga nominal (lo que aparece en los
libros) y carga real. Esta diferencia aumenta con el nivel de renta. Los
superricos de España no pagan un 52% de sus ingresos al fisco del
Estado (sea este central o autonómico). Los porcentajes reales son mucho
más bajos que el 52%.
Y una causa es que tienen muchas deducciones y
maneras de evitar impuestos, de forma que su nivel real es mucho menor.
Es más, además de deducciones, sus ganancias se derivan mayoritariamente
de las rentas del capital, que se gravan mucho menos que las rentas del
trabajo (alrededor de un 21% nominalmente). Mucho más bajo en la
realidad.
Otra gran diferencia con Suecia es la desigualdad de rentas existente en ambos países. Las desigualdades son mucho mayores en España que en Suecia. Así, en España, el ciudadano promedio que paga el tipo máximo, ingresa nominalmente 13 veces lo que ingresa el ciudadano medio y corriente que trabaja y paga impuestos a través de su nómina (y esta diferencia es incluso mayor cuando se consideran los ingresos reales, en lugar de los nominales).
Tal diferencia en Suecia es mucho menor. Además, la tasa impositiva nominal para los que en España cobran más de 300.000 euros al año (el 52%, tipo impositivo máximo) se aplica en Suecia a los que ingresan dos veces lo que ingresa el ciudadano medio.(...)
Y una última razón de la enorme diferencia de ingresos al Estado entre Suecia y España es que hay mucha más gente trabajando y pagando impuestos en Suecia. El porcentaje de la población adulta que trabaja y paga impuestos es mucho más alta que en España.
Y ello como consecuencia de la mayor participación laboral de la mujer en Suecia (70% versus 52% en España). La red de servicios a las familias (que quiere decir mujer) en Suecia facilita la integración de la mujer al mercado de trabajo. Y ello no ocurre en España. (...)
En España, el enorme dominio de hombres procedentes de la burguesía, pequeña burguesía y clase media alta en los procesos de toma de decisiones económicas en el Estado, explica que se invierta mucho más en el AVE (tren de alta velocidad utilizado predominantemente por estas clases sociales) que en escuelas públicas de infancia y en servicios domiciliarios a las personas con dependencias, que al ayudar a la integración de la mujer al mercado de trabajo y a la creación de empleo, estimulan la economía mucho más que aquellas inversiones en el AVE." (Vicenç Navarro, vnavarro.org, 02/02/2012, '¿Tributamos como los suecos?)
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