"Las políticas de austeridad han sido un
desastre (y no hay otra manera de decirlo). Y era fácil predecirlo como
algunos hicimos. Y era predecible, porque la causa de la crisis estaba
en las políticas neoliberales que redujeron las rentas del trabajo (y
con ello forzaron el endeudamiento de la población, creándose un
problema de escasez de demanda) a costa de un hiperbólico incremento de
las rentas del capital, origen del comportamiento especulativo de la
banca, pues la baja rentabilidad del capital productivo –consecuencia de
la escasa demanda- determinó un aumento de las inversiones
especulativas de mayor rentabilidad (tales como la burbuja
inmobiliaria).
El dogma neoliberal indica que la falta de crecimiento se debe a la escasa competitividad de tales países debido a que tienen unos salarios demasiado altos. De ahí que impongan bajadas salariales, tanto en el sector privado como en el público, como manera de mejorar la competitividad.
Pero la evidencia empírica muestra que los salarios reales (no los nominales) han ido descendiendo y, sin embargo, el crecimiento económico ha ido bajando. La famosa “devaluación doméstica” parece que no ha funcionado tampoco. Y es que, tal como están las cosas, tampoco puede funcionar, pues lo que es importante para que tal devaluación funcione no es tanto el salario real, sino el diferencial con los países centrales de la Eurozona, con los cuales España comercia.
Si los salarios alemanes continúan bajos (en relación con su productividad), los salarios españoles tienen que bajar mucho más para poder compensar su menor productividad, lo cual conduce a España a una situación imposible, pues tal reducción significa un descenso muy marcado de la demanda, que es el origen del problema.(...)
Vamos, pues, en camino de una Gran
Depresión. Hay dos maneras de resolverlo. Una es a nivel europeo, con el
establecimiento de una estructura federal que permita unas políticas
expansivas, con grandes inversiones encaminadas a crear empleo y
establecer las infraestructuras físicas y sociales que estimulen la
demanda, basadas en políticas redistributivas, tal como ocurrió a
principios del siglo XX, cuando el New Deal permitió salirse de la Gran
Depresión y cuando Europa, después de la II Guerra Mundial se recuperó
mediante la enorme expansión de gasto público, facilitado por el plan
Marshall. Esto requiere un cambio de 180º en las políticas públicas.
La otra alternativa es que los países
PIGS salgan de la Eurozona (individual o colectivamente), hecho que, en
contra de lo que dicen los medios, es temido por los bancos de los
países centrales pues, debido a la dependencia de tales instituciones
financieras a la deuda pública de estos países, podría significar el
colapso de su sistema financiero.
Los países deudores tienen más poder
de negociación de lo que son conscientes. Sólo la amenaza de salir del
euro tendría impacto en cambiar las políticas de austeridad que hoy
están imponiéndose en aquellos países." (vicenç Navarro, vnavarro.org, 03/02/2o12)
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