"El éxito económico de Alemania se debe en buena medida a que exporta más de lo que importa. ¿A quién le venderá ahora?
La
crisis económica de Grecia es un regalo del cielo para el gobierno
alemán. El país representa la distopía conservadora ideal de un gobierno
irresponsable que financia un Estado de Bienestar supuestamente
desbordado que no hace más que aumentar su deuda, en el que los
trabajadores se jubilan mediados los cincuenta, los muertos siguen
cobrando sus pensiones y los empleados públicos reciben incentivos si
llegan puntuales al trabajo.
Nada importa que, aparte excepciones, el
gasto público en proporción al PIB sea menor en Grecia de lo que es en
Alemania y que como media los griegos trabajen más horas que los
alemanes y se jubilen sólo medio año antes que el alemán medio.
Eso no
impidió que se diera amplia difusión a estas historias en los medios
informativos alemanes, reforzando la fábula moral de los laboriosos
germanos de los que se aprovechan los perezosos meridionales. La fábula
resulta conveniente porque desvía la atención de la responsabilidad de
Alemania en las actuales tribulaciones económicas de la eurozona. (...)
La fábula discurre así: mientras los griegos perdían el tiempo bebiendo
ouzo en la playa, los alemanes ponían en práctica dolorosas reformas
económicas. (...)
Puesto que los alemanes creen que haberse apretado el cinturón fue un
éxito tan grande, que fracase en otros países tiene que deberse a las
imperfecciones morales de esos gobiernos.
Sin embargo, tanto la
fábula de las exitosas reformas alemanas como su prescripción al resto
de la eurozona se basan en una falacia: la falacia de que cada país
puede exportar más de lo que importa.
Un vistazo más de cerca a la
experiencia económica de Alemania durante la mayor parte del tiempo de
su pertenencia a la eurozona revela que sólo el superávit económico
impidió el desplome económico de Alemania.
La mitad del pésimo
crecimiento de Alemania, sólo un 1’7% de media entre 1999 y 2007 –la
segunda más baja de la zona euro– se debió al impulso del superávit
comercial, el cual supone, por definición, déficit de algún otro. (...)
Lejos de constituir un mecanismo de crecimiento, las reformas de la
década de 2000 deprimieron la demanda interna germana y, por tanto, las
de importaciones, muy al modo de lo que hoy sucede en Grecia.
Deprimieron también la demanda alemana de préstamos y redujeron los
beneficios de los bancos.
Al misma tiempo, las economías del sur eran la
solución perfecta para los problemas económicos autoinfligidos de
Alemania. Los bancos alemanes podían extender su negocio prestándoles
dinero para adquirir los bienes que los alemanes ya no podían
permitirse.
Fabricantes y bancos quedaron contentos. Las medidas
políticas alemanas de empobrecimiento del vecino sólo funcionaron porque
otros acometían políticas que eran exactamente las opuestas. He aquí
por qué no puede funcionar la adopción de la austeridad extendida a toda
la eurozona.
La demanda griega de bienes de consumo alemanes es
pequeña, pero las importaciones españolas, italianas, francesas,
portuguesas e irlandesas equivalen a una parte importante de las
exportaciones alemanas. Las erradas políticas alemanas para la eurozona
conseguirán que acabe saliendo el tiro por la culata.
Europa necesita
desesperadamente derrochadores perezosos. Por desgracia, nadie está
dispuesto hoy en día a representar ese papel." (Rebelión, 29/02/2012, 'Europa necesita desesperadamente derrochadores perezosos', Fabian Lindner, The Guardian)
Artículo 129 de la Constitución española: Los poderes públicos... establecerán los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción - Implantar la democracia económica en España es constitucional
8.3.12
El éxito económico de Alemania se debe en buena medida a que exporta más de lo que importa. ¿A quién le venderá ahora? ... Las erradas políticas alemanas para la eurozona conseguirán que acabe saliendo el tiro por la culata
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