"Pocas dudas existen sobre que el principal detonante de la crisis en
España han sido los excesos del ladrillo. El excesivo endeudamiento del
sector privado, y especialmente de las promotoras inmobiliarias, es una
de las razones por las que los inversores extranjeros continúan mirando
de reojo a la economía española, también achuchada por los problemas de
déficit desde que se agudizara la crisis de la deuda soberana en Europa. (...)
Pero los promotores no son los que están pagando la mayor factura de
la crisis, al menos por lo que a la financiación bancaria se refiere. Un
análisis de los datos del Banco de España demuestra que, desde
comienzos de la crisis (2008) hasta finales de 2011, el crédito al
ladrillo apenas se ha reducido un 6,2%, frente a la caída promedia del
13,7% que se ha registrado en los otros sectores productivos de la
economía.
Y eso que las actividades inmobiliarias son, con diferencia, las más
morosas. La ratio de morosidad de este sector superó el 20% a finales de
este año, lo que significa 62.366 millones de activos dudosos. En 2007,
la mora apenas estaba en el 0,5%.
La construcción, también en primera línea de los excesos del
ladrillo, ha recibido el castigo más duro. El saldo de los créditos
bancarios con este sector ha bajado un 35% en estos años, mientras que
su morosidad ha subido desde menos del 5% al 17,7%.
La cuestión es que el cierre del grifo bancario ha afectado con
dureza a otros sectores que, en principio, nada tenían a que ver con la
crisis. Los agricultores han perdido más de un 20% de su crédito desde
2008; casi un 19% ha bajado la financiación a otros servicios; cerca de
un 10% a la hostelería y al comercio y un 8,3% a la industria. Es decir
que todas estas actividades han sufrido la sequía bancaria más que la
promoción inmobiliaria.
Las únicas excepciones son el transporte (con una caída del 1,4% en
el periodo examinado) y la intermediación financiera (en la que se
incluyen intermediarios financieros; auxiliares financieros; empresas de
seguros y fondos de pensiones, según la definición del Banco de
España), que ha recibido un 116% más de crédito.
La clave que explica estos datos es principalmente una: las
refinanciaciones que los bancos han concedido –y siguen concediendo- a
los promotores para evitar que la morosidad del sector se dispare aún
más, terminando de arruinar las cuentas del sector financiero. (...)
Lo que está claro es que, desde que comenzara la crisis, el saldo de
la financiación a promotores apenas se ha reducido en 17.500 millones, a
pesar de los miles de millones de deuda que se han cancelado con los
canjes de créditos por activos inmobiliarios. Se calcula que los bancos
tienen en sus balances unos 80.000 millones de euros de ladrillo
procedente de embargos y, en su mayoría, de canjes a promotores.
Sin embargo, el saldo no baja en proporción porque, al refinanciar
deudas, se incrementa la carga de intereses que los promotores tienen
que pagar. Por esta razón, muchos analistas, sobre todo extranjeros, han
criticado esta práctica generalizada al considerar que se trata de una
forma de aplazar el reconocimiento de la morosidad." (Expansión, 22/03/2012)
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