4.3.12

La elevada cualificación de la población activa y las dimensiones de nuestro mercado nacional hace posible la reconstrucción de un sector productivo propio... pero Alemania quiere ser el único país productos y condenar al resto a su condición de consumidores o a vender su patrimonio natural y cultural cuando ya no podemos seguir endeudándonos para comprar sus BMW y Audis

"¿Pero dónde se pueden crear puestos de trabajo? La locomotora de la construcción está parada…

Este es un gran misterio. El gobierno apuesta por la recuperación de los mercados exteriores para crear empleo, es decir, por copiar el modelo alemán. Con esta política, los alemanes –desde luego con la colaboración activa de las élites españolas- han hecho trizas la industria española y eso es lo que parece que quiere Rajoy que haga España con otros países. 

El Ministerio de Economía está dirigiendo hoy las futuras relaciones exteriores concentrándolas en la exploración de nuevos mercados en América Latina, Asia y China para los productos esañoles. Confía en que todos estos países sigan creciendo y pretende enganchar la economía española a dicho crecimiento. 

Luego está la posibilidad de seguir destruyendo: destruyendo la salud humana y la tasa de natalidad encareciendo aún más las condiciones de trabajo y destruyendo el patrimonio natural recalificando más zonas hasta ahora no urbanizables.

Pero España no dispone de un sector exterior competitivo, no es posible improvisar uno sin más. Para ello haría falta endeudarse y bajar los salarios….

El endeudamiento está prohibido ahora en Europa. ¿Qué puede exportar España? Telecomunicaciones, hay varias grandes empresas, automoción, construcción naval, maquinaria mecánica y algunas cosas más, muchas menos que hace 15 o 20 años..

 El modelo de exportación alemán ha convertido a España en un importador de mercancías alemanas y justamente ahora que tenemos que intentar cambiar las cosa en este sentido, poner en marcha una reconversión profunda de nuestra estructura productiva, de nuestro modelo energético, urbano y de transportes, viene la Señora Merkel para impedirlo. 

Otra vez con la complicidad de nuestras élites políticas. En mi opinión,

Lo que hace falta es inversión y eso es justamente lo que ahora nos prohibe la señora Merkel: Alemania quiere ser el único país productos  y condenar al resto a su condición de consumidores o a vender su patrimonio natural y cultural cuando ya no podemos seguir endeudándonos para comprar sus BMW y Audis.   

La posición de Alemania realmente no huele bien. En el sur de Europa tenemos la impresión de que quiere ver al resto de Europa convertida en un campo de cenizas en el que sólo florece la propia producción alemana y la de sus satélites exportadores (Austria, Finlandia y los Países Bajos). 

El resto estamos condenados a no tener nunca una base productiva sostenible, a transformarnos en países de segunda e irreversiblemente dependientes."                   (Sin Permiso, 19/02/2012, '“Es un gran misterio”. Entrevista Armando Fernández Steinko)

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