"¿Pero dónde se pueden crear puestos de trabajo? La
locomotora de la construcción está parada…
Este es un gran misterio. El gobierno apuesta por la
recuperación de los mercados exteriores para crear empleo, es decir, por copiar
el modelo alemán. Con esta política, los alemanes –desde luego con la
colaboración activa de las élites españolas- han hecho trizas la industria
española y eso es lo que parece que quiere Rajoy que haga España con otros
países.
El Ministerio de Economía está dirigiendo hoy las futuras relaciones
exteriores concentrándolas en la exploración de nuevos mercados en América
Latina, Asia y China para los productos esañoles. Confía en que todos estos
países sigan creciendo y pretende enganchar la economía española a dicho
crecimiento.
Luego está la posibilidad de seguir destruyendo: destruyendo la
salud humana y la tasa de natalidad encareciendo aún más las condiciones de
trabajo y destruyendo el patrimonio natural recalificando más zonas hasta ahora
no urbanizables.
Pero España no dispone de un sector exterior
competitivo, no es posible improvisar uno sin más. Para ello haría falta
endeudarse y bajar los salarios….
El endeudamiento está prohibido ahora en Europa. ¿Qué
puede exportar España? Telecomunicaciones, hay varias grandes empresas,
automoción, construcción naval, maquinaria mecánica y algunas cosas más, muchas
menos que hace 15 o 20 años..
El modelo de exportación alemán ha convertido a
España en un importador de mercancías alemanas y justamente ahora que tenemos que
intentar cambiar las cosa en este sentido, poner en marcha una reconversión
profunda de nuestra estructura productiva, de nuestro modelo energético, urbano
y de transportes, viene la Señora Merkel para impedirlo.
Otra vez con la
complicidad de nuestras élites políticas. En mi opinión,
Lo que
hace falta es inversión y eso es justamente lo que ahora nos prohibe la señora
Merkel: Alemania quiere ser el único país productos y condenar al resto a
su condición de consumidores o a vender su patrimonio natural y cultural cuando
ya no podemos seguir endeudándonos para comprar sus BMW y Audis.
La posición de Alemania realmente no huele bien. En
el sur de Europa tenemos la impresión de que quiere ver al resto de Europa
convertida en un campo de cenizas en el que sólo florece la propia producción
alemana y la de sus satélites exportadores (Austria, Finlandia y los Países
Bajos).
El resto estamos condenados a no tener nunca una base productiva
sostenible, a transformarnos en países de segunda e irreversiblemente
dependientes." (Sin Permiso, 19/02/2012, '“Es un gran misterio”. Entrevista
Armando Fernández Steinko)
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