"De lo anunciado por Guindos, solo las reformas de la sanidad y la
educación pueden tener alguna incidencia en el ánimo de los inversores.
La dificultad de los Gobiernos autónomos, gestores de las políticas
sociales, para rebajar el déficit —no lo lograron en los dos últimos
años— escama a los mercados. (...)
Las expectativas sobre otras actuaciones rápidas, que puedan ganarse el
favor de los mercados, se agolpan en el sector financiero. Aquí los
inversores, que castigan un día sí y otro también las cotizaciones de
los bancos españoles, dictan sentencia: la reforma desarrollada por
Economía, que incentiva las fusiones y obliga a las entidades a dotar
más de 50.000 millones para sanear activos inmobiliarios, no es
suficiente. (...)
Solo BFA, el banco matriz de Bankia, acumula 5.000 millones en estos activos tóxicos.
“Bankia es el gran gorila en la habitación, un monstruo de
Frankenstein al que hay que dar una solución cuanto antes”, reclama
Jesús Fernández-Villaverde, catedrático de Economía de la Universidad de
Pensilvania (EE UU).
El sector financiero es, a tenor del castigo
continuo en Bolsa, uno de esos flancos débiles que sitúan a España en
primera línea de la crisis europea. Y eso que la supuesta buena salud de
la banca, ajena a las hipotecas subprime estadounidenses que llevaron
al colapso financiero, se esgrimía, en los albores de la crisis, como
una de las fortalezas de la economía española.
Una a una, todas aquellas fortalezas se han ido derrumbando. La
concentración de riesgos en el crédito a los promotores inmobiliarios
—la subprime española— llenó de carcoma el sector financiero, donde la
debacle de las cajas ha reducido a un tercio (de 45 a 15) el número de
entidades. Bajo la que se aireaba como una de las mejores supervisiones
financieras del mundo se dirigían entidades luego intervenidas o
nacionalizadas." (El País, 08/04/2012)
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