"El Directorio siente que el suelo tiembla bajo sus pies. Con Francia
temporalmente fuera de juego por elecciones, su eje ya no es Merkozy,
sino Berlín y la Comisión Europea. No les gusta lo que asoma en España,
la gente vota equivocado y hace huelga, así que le aprietan la soga.
Merkel no quiere intervenir a España, pero hay un antes y un después con
Madrid y su nuevo gobierno conservador. En marzo ha pasado de niño
bonito obediente, a ser visto con desconfianza y prevención. (...)
Este Directorio germano-europeo no sólo exige austeridad, sino que no
tolera chulerías. La chulería podría ser preludio de indisciplina y hay
que atarla corto. Se trata de la declaración del 2 de marzo de Mariano
Rajoy, quien, invocando la “soberanía nacional”, anunció unilateralmente
una reducción del objetivo de déficit.
“Intolerable”, dicen en Francfort fuentes del lobby bancario europeo
en condiciones de anonimato. “Un país no puede siquiera apuntar que se
salta algo, o que lo hace invocando la soberanía nacional”. “Es la forma
lo que asusta”, dicen. (...)
“La ingerencia en los asuntos españoles muestra el nerviosismo que hay:
Monti, que aún no ha hecho en su país la reforma laboral que va a
provocar una rebelión sindical en Italia, debe mantener la tensión”,
señala la prensa económica alemana. (...)
Si el pacto fiscal se hunde, será en Francia. En el escenario de un
asalto ciudadano a la Bastilla neoliberal, en la pesadilla de una
Convención ciudadana que ponga en cuestión el actual edificio europeo,
puede que España, Portugal e Italia aporten la infantería –Grecia lleva
tiempo en ese papel en solitario-, pero la caballería institucional será
francesa.
Una burocracia no electa y el errático nacionalismo económico
alemán, cuyo único programa es que Merkel logre mantenerse en el poder
tras las generales de otoño de 2013, tiemblan sólo de pensarlo. (...)
Dos son los enemigos de esa coalición de incompetentes: la soberanía nacional y la democracia. (...)
Asustó el referéndum griego que no fue, dice Fricke, las elecciones
helenas que están por venir, y las presidenciales francesas, porque las
puede ganar un socialista escéptico con el pacto fiscal.(...)
“El mensaje es claro: la democracia es algo estúpido”, dice Fricke.
Sin embargo a nadie se le escapa ya la estupidez de la política de
ese Directorio de inútiles al servicio del sector financiero y sus
intereses (“los mercados”).
Cuando recetaron austeridad a ultranza en
2010 se levantó un coro de economistas que advirtieron que llevaría a
más deuda y la recesión. Lo ignoraron. En Grecia ocurre precisamente
eso: entonces la deuda era del 120% del PIB, ahora es el 170%. Y la vida
de la gente cae en barrena. (...)
Los bancos de Alemania y otros países del Norte que contribuyeron a la
deuda privada del Sur europeo invirtiendo decenas de miles de millones
de su superavit comercial en nuestras criminales fantasías
inmobiliarias, redujeron un asunto claramente interrelacionado a un
problema de “virtuosos y manirrotos”.
Lo inaudito no ha sido el patoso y
descarado nacionalismo alemán en todo esto, sino el servilismo y
vasallaje de los políticos del Sur ante ese discurso. (...)
España ha llegado a la situación de Grecia en 2010. A partir de ahora
una rápida bajada. Con su perspectiva griega de degeneración social para
la mayoría, sus millones de parados, su juventud sin futuro, sus
mayores más amenazados que nunca, en pensiones y puestos de trabajo de
libre despido, reúne condiciones para que tome fuerza su 15-M
cívico-laboral. Por eso está en el punto de mira. El Directorio ya habla
de intervención. (...)
“Grecia solo era el principio, Portugal ya está en quiebra, pero lo
que amenaza de verdad a Europa es España, incomparable con los otros
dos”, dice Die Welt.
Es la soberanía y la democracia lo que molesta a “los mercados”.
Pero, aunque cada vez más hundida en su condición de protectorado, en
España todavía hay elecciones, huelgas y ciudadanía. La hora de la
verdad se acerca para Europa, y España podría ser el eslabón débil de la
cadena. Por eso está en el punto de mira." ("España en el punto de mira", de , Diario de Berlín, La Vanguardia, 01/04/2011)
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