15.4.12

Dos son los enemigos de esa coalición de incompetentes (Berlín y la Comisión Europea): la soberanía nacional y la democracia. Pero, aunque cada vez más hundida en su condición de protectorado, en España todavía hay elecciones, huelgas y ciudadanía. Por eso está en el punto de mira

"El Directorio siente que el suelo tiembla bajo sus pies. Con Francia temporalmente fuera de juego por elecciones, su eje ya no es Merkozy, sino Berlín y la Comisión Europea. No les gusta lo que asoma en España, la gente vota equivocado y hace huelga, así que le aprietan la soga. 

Merkel no quiere intervenir a España, pero hay un antes y un después con Madrid y su nuevo gobierno conservador. En marzo ha pasado de niño bonito obediente, a ser visto con desconfianza y prevención. (...)

Este Directorio germano-europeo no sólo exige austeridad, sino que no tolera chulerías. La chulería podría ser preludio de indisciplina y hay que atarla corto. Se trata de la declaración del 2 de marzo de Mariano Rajoy, quien, invocando la “soberanía nacional”, anunció unilateralmente una reducción del objetivo de déficit.

“Intolerable”, dicen en Francfort fuentes del lobby bancario europeo en condiciones de anonimato. “Un país no puede siquiera apuntar que se salta algo, o que lo hace invocando la soberanía nacional”. “Es la forma lo que asusta”, dicen. (...)

“La ingerencia en los asuntos españoles muestra el nerviosismo que hay: Monti, que aún no ha hecho en su país la reforma laboral que va a provocar una rebelión sindical en Italia, debe mantener la tensión”, señala la prensa económica alemana. (...)

Si el pacto fiscal se hunde, será en Francia. En el escenario de un asalto ciudadano a la Bastilla neoliberal, en la pesadilla de una Convención ciudadana que ponga en cuestión el actual edificio europeo, puede que España, Portugal e Italia aporten la infantería –Grecia lleva tiempo en ese papel en solitario-, pero la caballería institucional será francesa. 

Una burocracia no electa y el errático nacionalismo económico alemán, cuyo único programa es que Merkel logre mantenerse en el poder tras las generales de otoño de 2013, tiemblan sólo de pensarlo. (...)

Dos son los enemigos de esa coalición de incompetentes: la soberanía nacional y la democracia. (...)

Asustó el referéndum griego que no fue, dice Fricke, las elecciones helenas que están por venir, y las presidenciales francesas, porque las puede ganar un socialista escéptico con el pacto fiscal.(...)

  “El mensaje es claro: la democracia es algo estúpido”, dice Fricke.
Sin embargo a nadie se le escapa ya la estupidez de la política de ese Directorio de inútiles al servicio del sector financiero y sus intereses (“los mercados”). 

Cuando recetaron austeridad a ultranza en 2010 se levantó un coro de economistas que advirtieron que llevaría a más deuda y la recesión. Lo ignoraron. En Grecia ocurre precisamente eso: entonces la deuda era del 120% del PIB, ahora es el 170%. Y la vida de la gente cae en barrena. (...)

Los bancos de Alemania y otros países del Norte que contribuyeron a la deuda privada del Sur europeo invirtiendo decenas de miles de millones de su superavit comercial en nuestras criminales fantasías inmobiliarias, redujeron un asunto claramente interrelacionado a un problema de “virtuosos y manirrotos”. 

Lo inaudito no ha sido el patoso y descarado nacionalismo alemán en todo esto, sino el servilismo y vasallaje de los políticos del Sur ante ese discurso.  (...)

España ha llegado a la situación de Grecia en 2010. A partir de ahora una rápida bajada. Con su perspectiva griega de degeneración social para la mayoría, sus millones de parados, su juventud sin futuro, sus mayores más amenazados que nunca, en pensiones y puestos de trabajo de libre despido, reúne condiciones para que tome fuerza  su 15-M cívico-laboral. Por eso está en el punto de mira. El Directorio ya habla de intervención. (...)

“Grecia solo era el principio, Portugal ya está en quiebra, pero lo que  amenaza de verdad a Europa es España, incomparable con los otros dos”, dice Die Welt.
Es la soberanía y la democracia lo que molesta a “los mercados”. 

 Pero, aunque cada vez más hundida en su condición de protectorado, en España todavía hay elecciones, huelgas y ciudadanía. La hora de la verdad se acerca para Europa, y España podría ser el eslabón débil de la cadena. Por eso está en el punto de mira."             ("España en el punto de mira", de Rafael Poch, Diario de Berlín, La Vanguardia, 01/04/2011)

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