"Sáez y Diamond proponen que el tipo marginal que las sociedades del
Atlántico Norte deben imponer a sus ciudadanos más ricos en el impuesto
sobre la renta es del 70%.
Es una afirmación fascinante, dada la manía de recortes impositivos
que ha prevalecido en esas sociedades durante los últimos 30 años, pero
la lógica de Diamond y Sáez es clara. Los superricos controlan y
disponen de tantos recursos que realmente están saciados; aumentar o
disminuir su riqueza no afecta su felicidad.
Por tanto, sin importar
cómo ponderemos su felicidad en relación con la de los demás -ya los
consideramos loables industriales que merecen sus encumbradas posiciones
o ladrones parásitos-, sencillamente, no podemos hacer nada que la
afecte a través de aumentos o disminuciones de sus impuestos. (...)
Por el contrario, la cuestión central debe ser el efecto de un cambio
en sus tasas impositivas sobre el bienestar del resto de nosotros.
De esta simple concatenación lógica deriva como conclusión nuestra
obligación moral de gravar a nuestros superricos en la cima de la curva
de Laffer: cobrarles impuestos para obtener la mayor cantidad de su
dinero posible, hasta llegar al punto más allá del cual su reasignación
de energía y talento para evitar impuestos y protegerse implicaría que
cualquier gravamen adicional no elevaría, sino que reduciría, los
ingresos." ('La solución del 70%', J. BRADFORD DELONG, El País, Negocios,
11 DIC 2011)
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