" Así pues, la mal llamada amnistía fiscal no es solo una oferta de
impunidad a bajo coste por la defraudación cometida, sino también una
forma de blanquear el dinero del crimen, en general.
El Gobierno ha
pensado que es preferible esto, en vez de adoptar otras medidas para
salir de la crisis especulativa que nos acosa, y, en consecuencia, se ha
ofrecido a través del BOE y de la promesa pública de confidencialidad
para blanquear el dinero de toda clase de delincuentes, no solo de los
defraudadores fiscales —lo que indigna a quienes no lo son o no pueden,
siquiera, serlo por ser tan solo trabajadores—, sino también de los
narcotraficantes, políticos corruptos, traficantes de personas, de
todos, porque la mal denominada amnistía fiscal no deja fuera a nadie,
ya que tan solo euna
forma de blanquear el dinero del crimen,xige que los que se acojan a ella identifiquen los
bienes que afloran, y, a ser posible, añaden los ministros, traigan a
España esos capitales desde los paraísos fiscales en los que se
encuentran, muy probablemente en cualquiera de las filiales de los
grandes bancos abiertas en todos los paraísos fiscales del mundo.
Así
que lo que el Gobierno ha aprobado y los ministros están prometiendo es
que la Agencia Tributaria no va a indagar sobre el origen de los bienes
que salgan a la superficie, es decir, que será una lavadora modélica del
dinero sucio. (...)
Así que cualquiera podría aflorar en España el dinero de no se sabe
quién y de no se sabe qué lugar del mundo. Quienes han ofrecido la
amnistía fiscal saben que sumergirse en el mundo del delito mancha, pero
también que para que sea útil y no manche demasiado es imprescindible,
una vez dentro, mirar hacia otro lado. Esto es lo que significa la
promesa de confidencialidad que acompaña a la mal llamada amnistía
fiscal." (El País, 12/04/2012)
No hay comentarios:
Publicar un comentario