"España es uno de esos países donde la cultura del seguro no ha calado... Pero las necesidades y riesgos siguen ahí. ¿Un ejemplo? Comprobad como las prostitutas del Raval montan su propia mutua.
En esencia, organizadas en grupos de 10 llamados Cuadros, cada una de ellas aporta 20 euros diarios.
Los 1400 euros recaudados semanalmente son repartidos por orden de
lista, pero éste puede ser variado en función de algún tipo de necesidad
urgente, perentoria, corriendo el turno.
Es posible tener más de un
puesto en la lista si la aportación también se multiplica.
Evidentemente, cabe pensar que si ahorrasen individualmente esas
cantidades, el resultado sería el mismo.
Pero también podemos valorar
que haya una mala semana, una urgencia vital, y ese fondo de reserva se
necesite antes de que se haya constituido.
Indudablemente que el sistema se puede prestar a abusos, por ejemplo
de aquellas que siempre tiene algún tipo de urgencia, real o no.
En
este sentido, entiendo que el riesgo se mitiga dados los vínculos de solidaridad y conocimiento entre las participantes
del mismo.
Digamos que esos lazos funcionan de un modo similar a los de
determinadas experiencias de microcréditos (no es lo mismo timar a una
aseguradora, que timar a las compañeras con las que compartes acera).
Creo que es un caso claro de que hay mucho que hacer en relación con los llamados microseguros. A diferencia de alguno de los planteamientos que observo, no se trata de potenciar una suerte de seguros de bajo coste, ni tampoco de habilitar una suerte de canales de distribución alternativos.
Se trata de hallar nuevos mecanismos (por
ejemplo esos lazos de solidaridad de los que hablábamos) que faciliten
la incorporación de esas caps de población a algún tipo de cobertura,
asegurando la viabilidad financiera de la misma." (El blog salmón, 13/04/2012)
"Un grupo de prostitutas que trabajan en las calles del barrio del Raval se han organizado en cooperativas de ahorro comunitario que han denominado El Cuadro y que les sirve para garantizarse un dinero seguro cada cierto periodo de tiempo.
La psicóloga social y miembro de LICIT (Línea de Investigación y Cooperación con las Inmigrantes Trabajadoras Sexuales), Diana Zapata, ha documentado durante los últimos años esta práctica de ahorro que las mujeres realizan de forma responsable y discreta en un trabajo de campo que presentó en el último congreso de Femigra (Feminismo y Migración) de Barcelona.
La psicóloga social y miembro de LICIT (Línea de Investigación y Cooperación con las Inmigrantes Trabajadoras Sexuales), Diana Zapata, ha documentado durante los últimos años esta práctica de ahorro que las mujeres realizan de forma responsable y discreta en un trabajo de campo que presentó en el último congreso de Femigra (Feminismo y Migración) de Barcelona.
"Este sistema de ahorro y reparto monetario les permite
disponer de una fuente de ingresos adicional al trabajo", ha explicado a
Efe Diana Zapata, que resalta que esta iniciativa "ha nacido del propio grupo de mujeres sin ninguna mediación institucional".
Las trabajadoras sexuales del Raval consumen, gastan y envían dinero a sus países, tienen necesidades familiares, padres e hijos a los que cuidar, mantener y educar y por esas necesidades "han diseñado El Cuadro como estrategia de supervivencia y como forma de resistencia a las múltiples violencias, entre ellas la policial".
Las trabajadoras sexuales del Raval consumen, gastan y envían dinero a sus países, tienen necesidades familiares, padres e hijos a los que cuidar, mantener y educar y por esas necesidades "han diseñado El Cuadro como estrategia de supervivencia y como forma de resistencia a las múltiples violencias, entre ellas la policial".
El Cuadro consiste en reunir a un grupo de diez mujeres, amigas
y responsables, que se comprometen a pagar 20 euros diarios al grupo
durante una semana y las diez mujeres se numeran del 1 al 10.
Una de
ellas se encarga de recoger el dinero, que sumará 1.400 euros en una
semana con lo aportado por las diez mujeres, y el montante total se lo
entregará a la mujer que figura en el número 1. Cuando esta cobra el
ahorro acumulado por todas, pasa a ser la número 10 y se inicia la
rueda.
"Esta rueda es flexible puesto que si una de ellas tiene una necesidad o un imprevisto se salta el turno y cobra la primera", ha explicado Zapata, que ha resaltado la gran complicidad, amistad y solidaridad que hay entre las trabajadoras sexuales del Raval.
"Esta rueda es flexible puesto que si una de ellas tiene una necesidad o un imprevisto se salta el turno y cobra la primera", ha explicado Zapata, que ha resaltado la gran complicidad, amistad y solidaridad que hay entre las trabajadoras sexuales del Raval.
"Prima la
organización, la confianza y la cultura del ahorro y es un método muy
práctico para anticiparse a la fragilidad de la economía sumergida", ha
destacado la psicóloga, que ha denunciado el "fuerte rechazo social y la
represión policial y política que sufren las trabajadoras del sexo".
El Cuadro se ha consolidado en varias calles del Raval, aunque son las mujeres que trabajan en la calle de Robadors las que más experiencia tienen en este sistema de ahorro comunitario, bien alejado del profundo estigma social que soportan las prostitutas, de las que se silencia el resto de facetas de sus vidas.
El Cuadro se ha consolidado en varias calles del Raval, aunque son las mujeres que trabajan en la calle de Robadors las que más experiencia tienen en este sistema de ahorro comunitario, bien alejado del profundo estigma social que soportan las prostitutas, de las que se silencia el resto de facetas de sus vidas.
En El Cuadro -hay varios grupos de 10 mujeres
cada uno- participan básicamente mujeres españolas, sudamericanas,
rumanas y marroquíes con un elevado grado de complicidad y
responsabilidad.
D., una prostituta brasileña que trabaja en el Raval
desde hace 10 años, ha dicho que El Cuadro lo inició una ecuatoriana que lo exportó de su país." (La Vanguardia, 09/04/2012)
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