"Los problemas bancarios son una parte fundamental de esta crisis
generalizada y sólo un plan razonable, incluso con defectos en la
ejecución, ayudará ya mucho a resolver nuestra situación.(...)
La cosa es utilizar el escaso capital público de una forma que lleve a una resolución de la crisis, no a la “patada a seguir.”
Se
da el aval porque no computa como deuda pero el objetivo no debe ser
resolver un problema de mercadotecnia, tiene que ser resolver los
problemas de España, que son reales y no de imagen.
Se puede incluso
utilizar el programa de avales de una forma más imaginativa, una que no
deje tanto control en manos de la entidad beneficiaria que, tal como
están las cosas tiene el “put” perfecto y que por tanto procede a
maximizar volatilidad. (...)
Hay tres estrategias encima de la mesa.
La primera consiste en la
intervención y “troceamiento” de las entidades infracapitalizadas y sin
posibilidad de acceso al mercado de capitales.
La segunda es no hacer
nada y la tercera es el banco malo.
Tal como están las cosas no creo que
estas dos sean del todo factibles, por eso describo para empezar la
primera opción que encuentro ahora más prometedora. (...)
El mercado desconfía de la calidad crediticia de nuestras entidades
financieras, salvo contadísimas excepciones, y es por ello que hay un
problema enorme de refinanciación de pasivos bancarios, que es lo que ha
llevado al estrangulamiento de esté sector y a que esté enganchado a la
liquidez del BCE.
Hay dos motivos para esta desconfianza. El primero es
que nadie sabe bien la elasticidad de la demanda en la región relevante
(1) dada la enorme oferta inmobiliaria y (2) el novedoso entorno
institucional y macroeconómico en el que estamos; esto es, como no hay
precedente es difícil utilizar la experiencia histórica para saber el
verdadero nivel de las perdidas en las carteras bancarias, porque no
sabemos cuan bajo va a ser el precio del suelo en las afueras de
Valencia, o esa promoción inmobiliaria en una cañada de la costa
malagueña.
Un segundo motivo es que hay dudas de que las perdidas se estén
reconociendo y que distintas entidades con distinto grado de gravedad de
los problemas refinancian o dejan de reconocer mora a distinto ritmo,
confundiendo al inversor y secando la liquidez." (Nada es gratis, 07/04/2012)
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