"Islandia es el caso más triste. Una sociedad dirigida por un puñado de
patrones de pesca sin la menor idea de economía, metidos a financieros y
persuadidos de haberse convertido en ases de las finanzas, mientras las
corporaciones americanas les vendían por toneladas los fondos más
tóxicos.
Es el único país de Europa en el que una sociedad enfurecida ha
intentado meter en la cárcel a los dirigentes que les han llevado a la
ruina. Por supuesto sin tener en cuenta la responsabilidad que esa misma
sociedad ha tenido en el disparate. Islandia ilustra sobre lo peligroso
que es depender de un gobierno de inútiles.
Para nuestro regocijo la
salida del agujero se la plantean de un modo original: cambiando todos
los dirigentes machos por dirigentes hembra, comenzando por la
presidenta. Las razones, perfectamente sensatas, hay que leerlas en el
libro." (Félix de Azúa: Las churras y las merinas, El País, 02/05/2012)
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