"Con la prima de riesgo disparada y sin control, la prensa
internacional vuelve a poner toda su atención sobre España y las
palabras de su presidente, Mariano Rajoy. Bajo el título España se queda sin dinero, el británico The Telegraph pone de manifiesto que las opciones cada vez son menores para Moncloa.
Aunque el jefe del Ejecutivo haya dejado claro que el sistema bancario "no necesitará ayuda externa", la situación es de extrema gravedad, escribe Ambrose Evans-Pritchard en The Telegraph.
"O Europa pone fin a esta situación rápidamente, mediante la
movilización del BCE para asumir todo el riesgo de España -y esto
requiere de una unión fiscal- o habrá que esperar a que los patriotas
españoles acaben por tomar el asunto por su cuenta y empiecen a
restaurar su auto-control fuera de la Eurozona", sugiere.
Por su parte, en EEUU, el Wall Street Journal citaba un
análisis del banco nipón Nomura en el que su analista, Daragh Quinn,
estima que el sector bancario español podría necesitar entre 50.000
millones y 60.000 millones de euros.
"Dadas las actuales incertidumbres económicas y políticas que
enfrenta la zona euro, podríamos ver una presión adicional sobre España
para que considere el uso de fondos externos para la recapitalización de
los bancos", estima.
Por su parte, la agencia Bloomberg, en un análisis, determina
que debido a las acciones previas del Partido Popular, Rajoy ha perdido
"credibilidad". En este sentido, la agencia estadounidense recuerda que
los gobiernos de Madrid y Valencia, gestionados por el PP, fueron los
artífices de la fusión que dio lugar a Bankia, la oveja negra de la
banca de España. Ahora, con el rescate y las ayudas al banco por parte
del gobierno central, las decisiones de Moncloa están en el punto de
mira.
"Todo esto crea un problema en términos de credibilidad para el gobierno de Rajoy", explicó a Bloomberg,
David Rueda, profesor de política comparada en la Universidad de
Oxford. "Esto hace que sea más difícil convencer al público de sus
políticas y su efectividad si se observa que son parte de la culpa". (El Economista, 28/05/2012)
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