"Según el economista del grupo de expertos bruselense CEPS,
la discusión de "austeridad contra crecimiento" es un "falso debate"
con el que no se avanza ni un paso en la solución a la crisis del euro.
El auténtico debate, comenta, debería ser sobre los bancos, en especial
los de Europa del Sur, cuya situación es mucho peor de lo que se
pensaba.
"Los bancos griegos y españoles se asientan sobre una creciente
montaña de deudas", explica Gros. "Sólo Europa puede salvarles, pues los
Gobiernos griego y español son demasiado débiles. Es un problema
europeo de gran importancia". (...)
El año pasado, tras una fuerte presión política, los bancos europeos
aceptaron "quitas", es decir, un abandono de la deuda del Estado griego.
Desde entonces, estos mismos bancos se retiran de la parte meridional
de la eurozona, antes de las siguientes quitas.
Los inversores
extranjeros han abandonado masivamente España, Italia y Portugal. En
Grecia ya ha comenzado la siguiente fase: incluso los griegos depositan
su dinero en el extranjero. Según Gros, esta fuga de capitales es
enorme. "Cuatro, cinco, seis mil millones de euros al mes. Nadie puede
detenerlo".
Esta evolución va acompañada de otra, al menos igualmente nefasta:
debido a la salida de los bancos de Europa del Norte, los de Europa del
Sur se hunden cada vez más en las deudas. Porque esas mismas
obligaciones del Estado de las que se zafan los inversores extranjeros,
las compran precisamente los bancos de Europa del Sur.
Lo hacen bajo la
presión de sus Gobiernos, pero también porque esto les permite ganar
dinero. A cambio de este favor, los Gobiernos contraen a su vez nuevos
préstamos con los bancos, a tipos de interés ventajosos para los bancos.
Incluso tipos de interés muy ventajosos. (...)
Los bancos de Europa del Sur utilizan muy a menudo estos créditos, a
un tipo de interés del 1%, para sus préstamos a los Gobiernos que les
reportan un 6% o más. Un acto de patriotismo que les permite ponerse
las botas. Esto parece ser la solución, pero provoca una dinámica
nefasta: los bancos y los Gobiernos se vuelven tan interdependientes,
que se debilitan mutuamente.
Para Daniel Gros "los bancos griegos están totalmente hundidos".
Parece un problema nacional. Pero es una ilusión óptica. Porque, ¿qué
ocurre si de repente los bancos del Sur no devuelven (no pueden
devolver) sus préstamos al BCE? "Con el euro, todos estamos en el mismo
sistema", explica Thierry Philipponnat, del grupo de presión Finance
Watch.
El BCE, somos nosotros, indirectamente. Todos nosotros. Los demás
países de la eurozona tendrán que acudir al auxilio si las cosas se
tuercen en Europa del Sur, simplemente para salvar la unión monetaria
europea. Por este motivo, el BCE está muy presionado por parte de
Alemania y de Países Bajos para que detenga estos préstamos a buen
precio.
El mercado financiero interior constituye el fundamento del
euro. La fuga de capitales del Sur hacia el Norte perjudica este tejido.
"La integración financiera de Europa retrocede por primera vez desde el
comienzo de los años 80", explica Ignazio Angeloni, consejero del BCE
en Francfort. (...)
Muchos afirman que sólo una unión bancaria europea puede librar a los
bancos y a los Gobiernos de esta opresión asfixiante. Una unión bancaria
con un fondo de rescate creado por los propios bancos, de modo que los
Gobiernos ya no estén obligados a compensar las quiebras.
Esto
permitiría resolver el dilema actual de "too big to fail" [demasiado
grande para quebrar], con el que los grandes bancos se pueden permitir
hacer cualquier cosa, porque están seguros de que el Gobierno les
salvará cuando su situación sea negativa. Si los que sufren son ellos
mismos, evaluarán los riesgos de forma diferente." (Presseurop, 14 mayo 2012, NRC Handelsblad
Rotterdam)
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