"El Fondo
Monetario Internacional y el Banco Mundial disponen: el G20, el club de
los mayores accionistas del FMI, ha prometido aumentar el fondo de
rescate en 430 mil millones de dólares y duplicar así el volumen para
posibles rescates financieros para los países en quiebra de Europa, así
como otros aspirantes al puesto. (...)
EE.UU.
y Canadá se escurren y no participarán en la operación. También los
estados BRIC dudan y hasta hace poco no establecieron la cantidad de su
aportación. Fueron sobre todo los países europeos, entre ellos
Alemania, con 55 mil millones de dólares, así como Japón (60 mil
millones) y Corea del Sur (15 mil millones), quienes construyen este
cortafuegos. Sus motivos no son difíciles de adivinar: ninguno de ellos
está interesado en ver cómo Europa se hunde en una depresión que
duraría décadas.
Ciertamente,
muchos de los estados donantes dudan de que la Eurozona puede curarse
gracias la medicina alemana a base de regla de oro, dogma de austeridad
y pacto fiscal. Los economistas en Estados Unidos reclaman un programa
económico urgente para países como España, Portugal, Irlanda o Grecia.
Como alternativa a los engranajes de la política de crisis europea
ejercida hasta la fecha, recomiendan además la creación de eurobonos,
comparables a los bonos del tesoro estadounidense, sin los cuales el
dólar como moneda mundial no existiría. Y animan al Banco Central
Europeo a que intervenga, como ha hecho ya la Reserva Federal en los
Estados Unidos.
El gobierno alemán no podrá bloquear a largo plazo
ninguna de ambas cosas si quiere que atraer a inversores internacionales
para que compren los títulos de deuda de los países de Europa." (Sin Permiso, 29/04/2012, 'Alemania, a la vera del cortafuegos', de Michael R. Krätke)
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