"Los mercados internacionales ya no creen en España y
parte de esa culpa la tienen los bancos por la mala gestión que han
hecho durante años. Se dedicaron a especular invirtiendo en fondos de
dudosa reputación y concediendo préstamos de alto riesgo a personas que
ellos sabían que tendrían grandes problemas para devolverlos en un
futuro, y ahora vienen los problemas.
A la banca española hay que arreglarla o dejarla caer y
lo que sea hay que hacerlo cuanto antes. Ningún político se va a
atrever a dejarla caer por dos motivos: primero, por las consecuencias
sobre el resto de la economía; y segundo, porque romperían una amistad
fraguada durante décadas.
Por tanto, la única opción viable pasa por
empezar con la chapa y pintura y arreglar uno a uno a cada banco de este
país si queremos tener alguna esperanza de salir de la crisis algún
día.
En mi humilde opinión, el sistema financiero español necesita para
su saneamiento unos cuantos miles de millones de euros que el Estado
español ni tiene ni puede obtener endeudándose aún más. Por tanto, la única posibilidad de financiación pasa por recurrir a Bruselas y que sean ellos los que abran solidariamente el grifo del crédito hacia la banca española.
No hay demasiadas opciones y mirar hacia otro lado sólo acrecentará un problema que hoy por hoy ya es demasiado grave. Rescatar a la banca no es lo mismo que rescatar un país.
Nuestros políticos no deben tener miedo de que los mercados nos
confundan con Irlanda, Portugal o Grecia. Y ya puestos, si quieren dejar
de parchear y ser eficientes, lleven ante los tribunales a los malos
gestores bancarios para que esto no vuelva a ocurrir, depuren
responsabilidades y reseteen el sistema." (El blog salmón, 22/05/2012)
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