"En una economía en contracción como la española, prestar 100 mil millones de euros no es ningún favor. Y menos si ese dinero se entrega para tapar los agujeros del sistema financiero. Un préstamo más generoso por 300 o 400 mil millones de euros que junto a limpiar las finanzas públicas se aboque a desarrollar proyectos para el futuro en materia, por ejemplo de energías renovables (a propósito del reciente artículo publicado en la revista Nature) abriría un futuro posible, dado que en España hay importantes avances y especialistas en este ámbito.
Lo que hoy podría disparar el déficit, en una década se recuperaría con creces si se asume un calendario de desarrollo riguroso. Pero nada de eso. Se prefiere dar dinero a un cadáver.
El gobierno de Rajoy pide dinero solo para recapitalizar a los bancos y limpiar toda la basura tóxica de sus balances, con cargo, como es de costumbre, a los contribuyentes.
Y como esos 100 mil millones de euros no aportan nada a la economía real pasan a ser un enorme lastre improductivo, una carga pesada en la deuda pública que amenaza con elevarla al 100% si la prima de riesgo no frena su ímpetu alcista.
Se sabe desde hace tiempo que un déficit deuda pública del 90% empuja a la economía a la recesión dado que implica una caída mínima del 1% en el PIB. Como España ya se encuentra en recesión, una caída del 1% adicional puede implicar un retroceso del 2,3% este año y de 2,5% el próximo.
Las proyecciones no pueden ser más alarmantes pero todo el mundo sigue impávido, como si cuatro años de crisis hubiesen adormecido hasta los espíritus más inquietos. Nada se hace por impulsar el crecimiento. (...)
La cruel realidad es que la mezquindad de la UE lleva toda la carga de la recapitalización bancaria a los contribuyentes, y si Irlanda ya tiene un costo del 25% del PIB durante 15 años para pagar los préstamos otorgados al sistema financiero, eso mismo se busca para España.
Todo el dinero que se recibe va hacia los titulares de los bonos, que no son otra cosa que los bancos, los fondos de pensiones, o los fondos de inversión, que sabían perfectamente que tomaban riesgos cuando invertían en fondos especulativos. Pero ese riesgo es compensado totalmente por el Estado.
La cruel ironía que tiene todo esto, es que las cuentas han sido tan mal sacadas que el impulso de los 100 mil millones resulta demasiado débil ante una economía que se cae a pedazos y que tiene el mayor desempleo en décadas. " (El blog salmón, 12/06/2012)
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