17.6.12

La banca alemana como problema

"La consolidación del euro como moneda de la zona, hace que aquel país que acumule más euros está en una situación dominante. Este país es Alemania, y su enorme acumulación de euros se debe a que su economía se basa en exportaciones, dos terceras partes de las cuales van a los países de la Eurozona. Alemania vende, y los demás países compran.


Esta política basada en las exportaciones se fundamenta (como siempre ocurre cuando un país basa su economía en exportaciones) en una moderación de la demanda doméstica basada en una enorme moderación salarial. Las famosas reformas del canciller Schröder se basaban en este objetivo: reducir la protección social y conseguir una reducción de las rentas del trabajo a costa del crecimiento de las rentas del capital.


 Hay que señalar que había otra alternativa: la favorecida por su Ministro de Economía, Oskar Lafontaine, que enfatizaba la necesidad de basar el crecimiento económico en el crecimiento de la demanda doméstica, subiendo los salarios y la protección social. Lafontaine perdió, y con ello no sólo la clase trabajadora alemana, sino todas las clases populares de la Eurozona, pues el crecimiento de la demanda doméstica alemana hubiera estimulado el crecimiento de la economía europea, mostrando que los intereses del trabajador  alemán objetivamente coinciden más con los intereses de los trabajadores de los países de la Eurozona que con los intereses de la burguesía financiera y empresarial alemana.


La enorme acumulación de euros dio gran poder a la banca alemana, que invirtió extensamente en la banca española, siendo esta inversión un elemento clave en crear la burbuja especulativa inmobiliaria (de la cual consiguió grandes beneficios). Se creó así el enorme problema de la deuda privada, que está en el centro de la crisis. Este endeudamiento estaba facilitado, en parte, por la accesibilidad al crédito, pero también a la reducción de la capacidad adquisitiva de las rentas del trabajo, forzando a las familias a endeudarse para mantener su nivel de vida. Ahí está la raíz del problema. 


Éste está en el sector privado y no en el público. De ahí que el problema mayor no sea el llamado problema de la deuda pública, sino de la deuda privada. Y de ahí también la enorme vulnerabilidad del sistema bancario europeo. La manera como se intenta resolver es mediante la excesiva ayuda del BCE a la banca, que ha llegado a niveles absurdos. En realidad, la atención a la deuda pública es una manera de distraer la atención pública. 


Ahora bien, había otras alternativas, y que incluían que el BCE fuera un banco central (como lo es el Federal Reserve Board de EEUU), que comprara deuda pública y que ayudara a establecer bancos públicos que garantizaran el crédito, posibilidades nunca consideradas ni por el BCE, ni por la troika. Estas políticas hubieran resuelto el problema de la falta de crédito.
Pero el BCE no hizo ni lo uno ni lo otro. Es cierto que cuando los Estados estaban a punto de colapsarse (con unos intereses de los bonos prohibitivos para los Estados), entonces el BCE intervino para mantenerlos vivos, dejando de comprar bonos públicos cuando se reanimaban algo. Era el intento de mantener vivos a los Estados para que los bancos pudieran continuar chupándoles la sangre como sanguijuelas."                 (Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 1 de junio de 2012, en www.vnavarro.org, 01/06/2012)

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