6.6.12

La decisión de obligar a Grecia a salir sólo puede tomarse una vez se haya establecido un sólido, creíble e integral cortafuegos para proteger a España e Italia

"Hay que tener en cuenta que los costes directos de una salida de Grecia son manejables (la exposición total de la UME a Grecia, privada y pública, es aproximadamente de 400.000 millones o el 4,2% del PIB de la zona euro), pero el riesgo de contagio incontrolado y los problemas para los bancos de la periferia, así como el incalculable coste político de la ruptura, hacen que sea demasiado arriesgado para que Europa central la lleve a cabo, al menos en esta etapa. Además, para Grecia una salida de la zona euro podría ser un desastre.
El FMI estima una pérdida adicional del PIB del 10% y una devaluación del 50% del tipo de cambio real. A ello se añade que Grecia tiene déficit primario y su sistema financiero se colapsaría sin apoyo del BCE. Una salida desordenada podría dar lugar problemas a los bancos periféricos, lo que obligaría al cierre temporal de sucursales, límites a retiradas de efectivo y recapitalización masiva de bancos españoles e incluso italianos, aunque sus balances están en mejores condiciones. (...)
 La continuación de medidas de austeridad podría resultar políticamente insostenible, con riesgo de disturbios en caso de que el crecimiento no se estabilice. El FMI estima que el PIB griego sufrirá una caída del 4,7% este año e invariable en 2013. Por otra parte, según las condiciones del rescate, dispondría de superávit presupuestario primario en 2013 y podría reconsiderar la lógica de permanecer en la unión monetaria.

Si la Comisión Europea no aceptase nuevos términos puede obligar a Grecia a una moratoria unilateral del pago de deuda -cuyos intereses representan alrededor del 6 por ciento de su PIB-. Grecia, en ausencia de desembolsos adicionales de la UE/FMI, se quedaría sin dinero en julio. Al mismo tiempo, existe la posibilidad de que los Estados de la UEM y BCE decidan cortar el sistema de pago, lo que conduciría a su salida de la unión monetaria. Pero la decisión de obligar a Grecia a salir sólo puede tomarse una vez se haya establecido un sólido, creíble e integral cortafuegos para proteger a España e Italia. Hay que tener en cuenta que los bancos españoles necesitan recapitalización de aproximadamente 90.000 millones, equivalente al 5% de su cartera de préstamos, lo que puede aumentar en caso de salida de Grecia. En tal caso, el BCE probablemente anunciaría apoyo ilimitado a los bonos soberanos periféricos.
De hecho la salida de Grecia, coincidiendo con un fortalecimiento del cortafuegos, puede ser positiva para los mercados. Por supuesto, las inevitables negociaciones generarían enorme volatilidad, lo que podría desencadenar en una importante corrección."       (El Economista, 06/06/2012)

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