"En segundo lugar, porque es prácticamente imposible que se pueda
reestructurar a las instituciones financieras en problemas y, al mismo
tiempo, el dinero
del rescate se utilice para la expansión del crédito a empresas y
familias.
No se puede recortar al tiempo que se crece: o una cosa o la
otra. Así que lo primero que impondrán los “hombres de negro” será un
recorte en el ratio de créditos sobre depósitos y eso, guste o no, se
llama profundización en la restricción del crédito, es decir, más
estrangulamiento financiero y, por tanto, mayor recesión, desempleo y
pobreza.
Y, en tercer lugar, gran parte del dinero que se utilice
para reestructurar el sistema financiero -que, por cierto, cada vez que
se disponga del mismo pasará a incrementar la deuda pública del Estado,
socializándose así el problema bancario, y deberemos pagar los
intereses correspondientes al 3% (los bancos pagan el 1% al BCE, dicho
sea de paso), que repercutirán sobre el déficit-, acabará siendo pagado
por todos y cada uno de nosotros.
La razón es muy simple. El dinero
dispuesto deberá devolverse en el plazo de tres años por las
instituciones financieras que lo soliciten o, en su defecto, por el
Estado, pero resulta que dentro de dos años y medio, nuestros bancos
tienen que devolver al BCE más de 250 mil millones de euros. Ya me
contarán de dónde va a salir el dinero para un reembolso que, en el peor
de los escenarios, sería del 35% del PIB de una economía en recesión.
Así
que si esto no es un rescate que vamos a acabar pagando entre todos
mientras vivimos en un país intervenido es que, probablemente, yo me he
caído de un guindo." (Rebelión, 12/06/2012, ,Alberto Montero Soler, Funds People)
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