"El mundo entero está pendiente del desenlace de la crisis soberana europea. (...)
Alemania y Francia se juegan mucho en el futuro de Europa si las
turbulencias no remiten. Los bancos alemanes y franceses tienen 772.841
millones de euros de deuda italiana y española, casi la mitad de la
exposición total de la banca extranjera a Italia y España. Una montaña
de deuda que amenaza sus sistemas financieros, la supervivencia del euro
y la estabilidad financiera global.
Nadie quiere un desenlace desordenado de la crisis europea y menos
aún Alemania o Francia, dos países que en principio tienen en su mano
unir fuerzas para acabar con la inestabilidad. Las consecuencias, en
caso contrario, se perfilan devastadoras y dejarían el terremoto causado
por la quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008 en una mera
anécdota.
Los datos lo dicen todo. La deuda pública y privada de España e
Italia en posesión de la banca extranjera asciende a 1,87 billones de
euros, según los datos preliminares del Banco Internacional de Pagos
(BIS por sus siglas en inglés) a marzo de 2012.
Una cifra que incluye
tanto la exposición directa (deuda pública, de bancos, de empresas y
otros) como la indirecta a través de derivados, garantías y otros
compromisos de crédito. Una cantidad mareante que explica los reiterados
llamamientos de organismos internacionales como el FMI instando a
Europa a acelerar los pasos necesarios para atajar la crisis.
Los riesgos bancarios asociados a Italia y España se concentran en el
Viejo Continente con Francia y Alemania a la cabeza. Ambos países
tienen 772.841 millones, el 41,2% del total, lo que hace previsible que
estas potencias trabajen duro para evitar cualquier escenario negativo
que perjudique a sus economías.
Los bancos europeos tienen el 70% de la deuda de ambos países pero
las cifras revelan que los peligros traspasan fronteras y acechan
también a EE UU, la principal potencia económica mundial. La
preocupación del presidente de EE UU, Barack Obama, por la crisis
europea no es casualidad.
La banca estadounidense tiene una exposición
de 496.000 millones de euros a la deuda española e italiana,
fundamentalmente a través de derivados y garantías comprometidas. Una
cifra que da una idea de la tormenta que se desataría al otro lado del
Atlántico si Europa no resuelve sus problemas.
Frenar las turbulencias
actuales, por tanto, se perfila necesario para evitar un daño
irreparable en los sistemas financieros de Alemania y Francia, pero
también en EE UU.
La dimensión del problema que acosa a Europa es sin duda global por
las implicaciones que tendría en la economía mundial el fracaso del
proyecto europeo. Los mayores riesgos los entrañan Alemania, Francia y
EE UU pero la lista de afectados iría mucho más allá si Italia y España
se revelan incapaces de afrontar sus compromisos de pago.
La onda
expansiva resultaría demoledora y, dentro de Europa, el Reino Unido
también sufriría y mucho tanto por el efecto contagio como por su
exposición. En total los bancos del país tienen 228.290 millones de
euros de deuda española e italiana. Eso sin contar el efecto contagio en
los mercados y las previsibles consecuencias también en economías
emergentes." (Cinco Días, 26/07/2012)
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