1.7.12

Bankia podría haber sido recapitalizada sin que el Estado aporte un solo euro

"En realidad, existe una alternativa para recapitalizar BFA-Bankia sin que los contribuyentes aporten un solo euro y sin que se socave la credibilidad de las finanzas públicas: convertir algunos pasivos de Bankia en fondos propios de la entidad. O, como han explicado diversos economistas del FMI recientemente, se trataría de sustituir la recapitalización estatal (bail-out) por la recapitalización interna de la entidad (bail-in)[1].

Las ventajas de una conversión forzosa de deuda en acciones son muy superiores a las de una recapitalización pública. En primer lugar, las pérdidas se concentran en aquellos stakeholders con una mayor responsabilidad y vinculación con el banco (los acreedores en lugar de los contribuyentes). 

En segundo lugar, la economía española sanea la situación de su banca reduciendo su endeudamiento agregado y no incrementándolo. En tercer lugar, las maltrechas finanzas del Estado no sufrirán un golpe adicional y acaso definitivo. 

Por último, BFA-Bankia continuaría en manos privadas –las de los nuevos propietarios, esto es, las de los antiguos acreedores–, evitando así su nacionalización y una deficiente y politizada gestión pública.

Después de reducir a cero el valor de la actual serie de acciones ordinarias de BFA-Bankia, los 23.500 millones de euros que pretende inyectar en total el Gobierno a la entidad podrían aflorar, por ejemplo, a través de la capitalización de la siguiente deuda privada de BFA-Bankia:
  • El 100% de los 15.000 millones de euros en pasivos subordinados.
  • El 30% de los alrededor de 21.500 millones de euros en bonos que vencen entre 2017 y 2050.
  • El 10% de los cerca de 19.000 millones de euros en bonos que vencen entre 2014 y 2017.
Por supuesto, no sólo otros tipos de canje de deuda por acciones son posibles, sino que además sería deseable que se jerarquizaran los niveles de conversión según las garantías otorgadas a cada uno de los títulos de deuda (de modo que a la deuda preferente no garantizada se le aplicaran unos haircuts más altos que a la garantizada). 

En todo caso, los parámetros que deberían delimitar la magnitud del canje son el nivel de riesgo asumido y el plazo al que se ha prestado a la entidad; con los aquí propuestos, simplemente pretendemos ilustrar que esta recapitalización privada de deuda es completamente factible.

En definitiva, existen otras alternativas a la quiebra desordenada de BFA-Bankia que no pasan por su nacionalización y recapitalización pública. Urge que el Gobierno las considere todas antes de tomar la precipitada e imprudente decisión de comprometer todavía más la solvencia del Reino de España y el futuro financiero de sus contribuyentes, muy en especial en una coyuntura tan crítica como la actual en la que cualquier paso en falso puede ser el último."               (Instituto Juan de Mariana, 29/05/2012)

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