"En realidad, existe una alternativa para recapitalizar BFA-Bankia sin
que los contribuyentes aporten un solo euro y sin que se socave la
credibilidad de las finanzas públicas: convertir algunos pasivos de
Bankia en fondos propios de la entidad. O, como han explicado diversos
economistas del FMI recientemente, se trataría de sustituir la
recapitalización estatal (bail-out) por la recapitalización interna de la entidad (bail-in)[1].
Las ventajas de una conversión forzosa de deuda en acciones son muy
superiores a las de una recapitalización pública. En primer lugar, las
pérdidas se concentran en aquellos stakeholders con una mayor
responsabilidad y vinculación con el banco (los acreedores en lugar de
los contribuyentes).
En segundo lugar, la economía española sanea la
situación de su banca reduciendo su endeudamiento agregado y no
incrementándolo. En tercer lugar, las maltrechas finanzas del Estado no
sufrirán un golpe adicional y acaso definitivo.
Por último, BFA-Bankia
continuaría en manos privadas –las de los nuevos propietarios, esto es,
las de los antiguos acreedores–, evitando así su nacionalización y una
deficiente y politizada gestión pública.
Después de reducir a cero el valor de la actual serie de acciones
ordinarias de BFA-Bankia, los 23.500 millones de euros que pretende
inyectar en total el Gobierno a la entidad podrían aflorar, por ejemplo,
a través de la capitalización de la siguiente deuda privada de
BFA-Bankia:
- El 100% de los 15.000 millones de euros en pasivos subordinados.
- El 30% de los alrededor de 21.500 millones de euros en bonos que vencen entre 2017 y 2050.
- El 10% de los cerca de 19.000 millones de euros en bonos que vencen entre 2014 y 2017.
Por supuesto, no sólo otros tipos de canje de deuda por acciones son
posibles, sino que además sería deseable que se jerarquizaran los
niveles de conversión según las garantías otorgadas a cada uno de los
títulos de deuda (de modo que a la deuda preferente no garantizada se le
aplicaran unos haircuts más altos que a la garantizada).
En todo
caso, los parámetros que deberían delimitar la magnitud del canje son
el nivel de riesgo asumido y el plazo al que se ha prestado a la
entidad; con los aquí propuestos, simplemente pretendemos ilustrar que
esta recapitalización privada de deuda es completamente factible.
En definitiva, existen otras alternativas a la quiebra desordenada de
BFA-Bankia que no pasan por su nacionalización y recapitalización
pública. Urge que el Gobierno las considere todas antes de tomar la
precipitada e imprudente decisión de comprometer todavía más la
solvencia del Reino de España y el futuro financiero de sus
contribuyentes, muy en especial en una coyuntura tan crítica como la
actual en la que cualquier paso en falso puede ser el último." (Instituto Juan de Mariana, 29/05/2012)
No hay comentarios:
Publicar un comentario