1.7.12

Quienes puedan cubrir sus necesidades de sanidad o educación, por ejemplo, en el sector privado, acudirán a ellos... quienes no puedan, deberán acudir a los servicios públicos empobrecidos: servicios pobres para pobres

"La situación, la grave situación económica no parece estrictamente una singularidad española. Entre los 800 bancos europeos que se endeudaron con el BCE por un billón –con 12 ceros- de euros, algunas poderosas entidades, comentaba recientemente Eric Toussaint, tienen de nuevo problemas de liquidez y presionan al BCE para conseguir el mismo tipo de operación: préstamos con interés bajo y plazo largo. ¿Europa está en esta situación?

No sé exactamente cuál es la situación porque, como hemos podido comprobar, las entidades bancarias son expertas en contabilidad creativa y lo que hasta ayer era una posición solvente se revela al día siguiente como una de quiebra. En todo caso, si Toussaint así lo afirma será porque maneja esos datos. Yo no me encuentro en situación de hacer una afirmación tan aventurada, entre otras cosas porque lo que los datos nos muestran dicen casi lo contrario.
¿Que el sistema financiero europeo necesitará nuevas inyecciones de liquidez a medio plazo? Por supuesto que sí; pero eso ya se anunció cuando se hicieron las dos subastas por valor de un billón de euros por parte del BCE. Cuando llegue el momento de atender los vencimientos, muchas de ellas necesitarán de una nueva inyección que les permita refinanciarse.
Pero, además, hay que tener en cuenta que gran parte de esa liquidez a la que accedieron los bancos se volvió a depositar por parte de éstos en cuentas en el BCE para atender posibles bloqueos del mercado interbancario y para responder a sus vencimientos en los próximos años. 

No digo que no haya algún caso puntual de institución necesitada de liquidez y que, además, esa presión aumentará si no se relaja la tensión financiera en los mercados, pero de momento el BCE lo va solventando por la vía de mantener la “barra libre” para que los bancos sigan descontando títulos en el BCE prácticamente sin límites.
Ahora bien, que España y su sistema bancario es un caso diferencial dentro Europa es indudable y que, además, éste depende del BCE para poder financiarse, también lo es 

Así, por ejemplo, las peticiones netas de la banca española al BCE se han disparado en el mes de mayo pasado y llegaron a casi 290.000 millones de euros (si añadimos los depósitos mantenidos en el BCE, la deuda bruta asciende a casi 325.000 millones de euros, es decir, 3,25 veces el importe del rescate español).
Y es un caso diferencial porque mientras la deuda de la banca española con el BCE aumenta, la del conjunto de los bancos de la zona euro baja. Así, mientras las peticiones por parte de los bancos españoles aumentaron en un 9,2% en el mes de mayo, curiosamente la del conjunto de los bancos europeos se redujo en ese mismo importe y ascendieron, en términos netos, a algo más de 347.000 millones de euros.
Dicho de otro modo, del total de recursos brutos que se solicitaron al BCE en el mes de mayo el 31% fue para los bancos españoles. Y la cosa se agrava más si tenemos en cuenta las peticiones netas (esto es, lo que se solicita menos lo que se deja retenido en las facilidades de depósito del BCE para atender necesidades futuras de liquidez). En ese caso, y dado que los bancos españoles usan menos de ese recurso porque necesitan atender mayores demandas urgentes de liquidez, los recursos acaparados por la banca española fueron del 83% del total solicitado en el BCE.
Como puede apreciarse, la situación de nuestro sistema bancario sí es una singularidad española. (...)

¿Cómo y en qué van a ser golpeados, aún más, los sectores más débiles y desfavorecidos de nuestra sociedad?
Básicamente en el deterioro de las prestaciones sociales. Todo lo que debe pagarse de más como consecuencia de la subida de los intereses de la deuda pública hay que detraerlo de alguna parte y las principales damnificadas van a ser las partidas de gasto social. Habrá menos presupuesto y más necesidades; esto es, un empobrecimiento de los servicios a todos los niveles.
La polarización social se agravará también por esa vía. Quienes puedan cubrir sus necesidades de sanidad o educación, por ejemplo, en el sector privado, acudirán a ellos al tiempo que despotrican contra la mala calidad de los servicios públicos; quienes no puedan, deberán acudir a los servicios públicos empobrecidos: servicios pobres para pobres."              (Salvador López Arnal, Rebelión, 20/06/2012)

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