"A mi juicio, hablar del problema griego como si se tratara de
un referéndum entre euro y dracma representa una visión muy
reduccionista. (...)
La moneda constituye solo un detalle, la capacidad adquisitiva de los
griegos se vería mermada bien con el euro, bien con el dracma. Lo que
hacen las entitades acreedoras es un verdadero chantaje: desean que el
País heleno siga perteneciendo a la zona euro para que su deuda engorde
cada vez más y puedan, de esta forma, meter mano sobre sus recursos
naturales y económicos y los hechos acometidos por el gobierno
tripartito liderado por Antonis Samarás van en esta dirección.
Recientemente el ministro de Finanzas Ioannis Stournaras dio una
entrevista al diario ateniense “Kathimeriní” en la que otorgó su
aprobación a la privatización de toda la area territorial del antiguo
aeropuerto internacional de Ellinikó para que se satisficieran las
ambiciones de algunos millonarios chinos de poseer una vivienda en
Grecia.
Toda esa zona sería transformada en un barrio de lujo para
personas con elevado poder adquisitivo. También los alemanes tienen todo
el interés para mantener Grecia atada al euro: el vice-canciller
Philipp Roesler quiere favorecer inversiones y la llegada de empresas de
su País al Peloponneso para producir aceite de oliva y pretende
transformar las islas del Mar Egeo en “reservas” para ricos que puedan
disfrutar de su pasión por el golf. Entonces, ¿esto sería desarrollo?
¿Quienes gozarían de los beneficios? Quieren hacer de Grecia un País
vacacional para la élite mundial.
Hasta la fecha, nadie ha hablado de
economía sostenible, de desaparición de las relaciones de mutua
dependencia entre los ciudadanos y la política, de reducir el gasto
administrativo y, en consecuencia, la burocracia asfixiante. Son
problemas que no interesan a nuestros gobernantes ni a una parte
considerable del pueblo griego porque lo que les apetece es continuar
mamando del Estado. (...)
El movimiento de los indignados helenos, surgido a raíz de las
movilizaciones españolas de Mayo de 2011, no es nada más que un reflejo
de las contradicciones existentes en el tejido social del País. Los
griegos reaccionaron a la políticas de ajustes salvajes mediante la
culpabilización de la clase política y financiera local, de las
entidades acreedoras y del gobierno de Ángela Merkel.
Así, los
ciudadanos de a pia se han considerado las “víctimas sacrificiales” y no
quieren tomar en consideración su enorme contribución a la ruina del
país. Sin duda, ha sido una manera de actuar que ha denotado, una vez
más, la profunda inmadurez del pueblo, incapaz de hacer autocrítica.
Quienes expresaban una opinión diferente venían siendo tachados de
“enemigos de la patria” o “sostenedores de la Troika”.
La ciudadania griega se ha manifestado, algunas veces de forma muy
combativa, cuando el gobierno ha empezado a tocar los bolsillos de
todos. Durante el periodo de “bonanza” muy pocos protestaban contra la
corrupción cada vez más galopante, el enchufismo cada vez más descarado,
la contaminación del sistema judicial y la impunidad de la clase
dirigente. De hecho, existe una ley sobre la “responsabilidad de
ministros” que, en pocas palabras, establece la irresponsabilidad de los
mismos.
Esta era la Grecia del gobierno socialista de Kostas Simitis
que promovió la política de “modernización” en la que se suponía que
para el País llegara una nueva “época de oro” que culminara en los
Juegos Olímpicos de 2004, la “fiesta de todos”. La única preocupación de
los griegos, entonces, era la de colocarse como sea en la
Administración del Estado.
Sin duda, pocos vislumbraban los efectos
destructivos de la política del pan para hoy, hambre para mañana hasta
que, a finales de 2009, comenzó a producirse el “crack económico”. Desde
entonces las calles se han llenado de manifestantes que hasta
increparon a los políticos en actos públicos o ante sus casas, pero era
tarde, demasiado tarde. Ya habían decidido vender el país y ahora todos
sufrimos las consecuencias. (...)
- ¿Qué se está jugando Grecia en estos momentos?
En realidad, Grecia se juega muy poco puesto que el Estado y todos
sus servicios, ahogados por deudas impagables, ya han desaparecido. El
artículo 14 del primer Memorándum preveía la pérdida de la soberanía
jurídica – en lo que atañe a la aplicación de este tratado internacional
- que se trasladaría a los Tribunales de la Unión Europea y la
regulación de los correspondientes asuntos – impagos y controversias -
según el derecho británico.
El apartado 5 de dicho artículo hasta
establecía que el Estado tuviera que renunciar a su propio patrimonio
irrevocablemente y sin condiciones en caso de que el programa no fuese
respetado. El Colegio de Abogados de Atenas presentó un recurso de
inconstitucionalidad al Consejo de Estado – el Tribunal Constitucional
en Grecia – que fue desestimado.
El segundo Memorándum en su artículo 13
ponía algunas relevantes modificaciones, ya que los Tribunales
competentes en relación a su aplicación serían los del Gran Ducado de
Luxemburgo. Además, también el Banco de Grecia venía obligado a
renunciar a todo su patrimonio en los supuestos anteriormente
explicados.
Ni siquiera la Administración helena puede operar con
autonomía, puesto que está sometida a controles periódicos por la “Task
force” de la Unión Europea liderada por el alemán Horst Reichenbach.
-Y ello afecta a los activos del país.
Todo el patrimonio público está siendo vendido a precios de saldo.
Deutsche Telekom posee la mayoría de las acciones de la telefónica
estatal (OTE). Hochtief, otro coloso alemán que según las fuentes tiene
una deuda de unos 400 millones de euros con el Estado griego, gestiona
una parte importante del aeropuerto internacional de Atenas. Para salvar
sus escaños están dispuestos a deshacerse también del suelo. Sólo queda
una lucha incesante para recuperar nuestra dignidad y lo que de verdad
nos pertenece.
- ¿Cuáles con las medidas necesarias que debería tomar Grecia para enderezar su futuro?
Grecia necesita remedios mucho más drásticos que España. Ha llegado
la hora de formatear el sistema, ya que la podredumbre es el factor
dominante en la Administración del Estado. PASOK y Nueva Democracia han
querido chantajear a los ciudadanos, ofreciéndoles una plaza pública a
cambio de votos y mediante este método fraudulento obtenían – hasta 2009
– el 80% de los sufragios.
- El clientelismo que todo lo afecta.
Sí, la burocracia asfixiante, la corrupción endémica..todo
ha afectado notablemente al progreso económico de la Nación.
Recientemente, un informe de Léandros Rakintzís, inspector jefe de los
servicios públicos, ha evidenciado casos espeluznantes que atañen
especialmente a funcionarios de Hacienda que chantajeaban a entidades
para embolsarse 175.000 euros, además de funcionarios en activo que
cobraban el subsidio por desempleo, muertos que recibían su jubilación (...)
No olvidemos que también los partidos, el PASOK y Nueva Democracia,
para seguir estas políticas que han llevado a Atenas a la ruina, han
contraido unos 130 millones de euros de deudas con los bancos y están en
peligro de extinción, electoral y financieramente . El trabajo de
reconstrucción será muy largo. Se necesita, en primer lugar, una
renovación de las conciencias para que se puedan recomponerse las piezas
del mosaico." (Colectivo burbuja, 29/07/2012, ENTREVISTA A ANTONIO GIOVETTI)
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