30.7.12

Si lo que queremos es volver a generar crecimiento económico lo que tenemos que hacer es preguntarnos por qué se ha estancado el ciclo del capital y por qué las empresas no están contratando trabajadores


"Lo cierto es que esta táctica hace aguas por todas partes. Ni los costes son determinantes de la competitividad (en España se da la conocida Paradoja de Kaldor) ni el desempleo es un problema salarial (lo es de demanda). 

Además, en la medida que la demanda cae también se deterioran las empresas de la economía nacional mientras se van salvando de la quema las grandes empresas exportadoras -al menos mientras la demanda internacional se mantenga. 

Por todo ello los intentos de dar confianza a los mercados son absolutamente vanos. A los mercados (los acreedores de la deuda privada y pública) no les interesa otra cosa que la rentabilidad, y ésta solo es posible mientras la actividad económica se mantenga. 

Dado que la austeridad y las reformas estructurales fracasan y empeoran la capacidad del Estado y sujetos económicos privados de devolver sus deudas, los mercados acentúan su presión. Algo que además se agrava por el hecho de que no se controlan las actividades especulativas en los mercados de deuda pública. Por eso la prima de riesgo crece a pesar de los recortes.

Los problemas reales de la economía española y la estrategia adecuada

Si lo que queremos es volver a generar crecimiento económico lo que tenemos que hacer es preguntarnos por qué se ha estancado el ciclo del capital y por qué las empresas no están contratando trabajadores. En España tenemos problemas estructurales derivados de un modelo productivo agotado -y que ha mantenido la economía virtualmente durante una década- y problemas coyunturales debidos a las políticas de ajuste neoliberal.

El problema estructural sólo puede resolverse con un cambio del modelo productivo, detectando los sectores exportadores en los que hay espacios de negocio y que sean compatibles con la lucha ante la crisis ecológica y refortaleciendo la demanda interna a partir de procesos de redistribución de la renta y riqueza. 

Será un proceso largo que conllevará la necesidad de nacionalizar sectores estratégicos -las grandes empresas que presten servicios básicos (sanidad, educación, energía, finanzas)- y que tampoco se materializará en dos días.

 Se puede decir que España ha de encontrar su lugar en el mundo, y esto dependerá a su vez de la dinámica de la Unión Europea (el plan A sería una estrategia europea en este sentido, y el plan B una alianza entre países europeos que compartan problemas económicos).

El problema coyuntural requiere atender a las demandas de las empresas españolas, y que no son los que el gobierno pretende hacer ver. Basta ver los datos estadísticos del BCE obtenidos en la memoria 2012 del Consejo Económico y Social. El principal problema de las empresas españolas es la falta de demanda, lo que significa que hay que distribuir rentas y riqueza y hacer planes de inversión pública bien diseñados.

 Eso es así porque los ricos consumen proporcionalmente menos que los más pobres, de modo que un proceso de redistribución conllevaría incrementos del consumo total y por lo tanto de las ventas de las empresas -lo que dinamizaría el empleo. 

El segundo problema es la falta de financiación, que no está llegando porque los bancos tienen enormes agujeros financieros que están siendo tapados con dinero público -a través de falsos rescates como el impuesto por el memorándum-, y que se resolvería con una banca pública bien consolidada y con liquidez financiada desde el Banco Central. 

El resto de problemas son de orden menor. Por ejemplo, el problema en España no es ni de cualificación laboral, ni de regulación, ni de coste salarial (salvo, quizá, en algún sector muy presionado por la competencia). Esos son problemas falsos que crea el gobierno y la troika para justificar su estrategia y el desmantelamiento del Estado del Bienestar.

 En definitiva, sí hay alternativas a este desastre económico. La crisis hay que pagarla porque el ajuste capitalista lo exige, pero la cuestión política está en quién lo paga. Ahí es donde entra la política y el enfoque de clases sociales. Las alternativas no son gratis pero son las que nos pueden permitir escapar del abismo al que inevitablemente nos conducen la troika y sus vasallos."               (Attac España, 28/07/2012, Alberto Garzón Espinosa)

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