"Las cifras son abrumadoras. Y, según el informe sobre trata de personas
del Defensor del Pueblo presentado ayer, son solo la punta del iceberg.
En los tres últimos años, las fuerzas de seguridad han identificado en
España a más de 4.000 víctimas de explotación sexual, es decir, personas
que, contra su voluntad, son obligadas a mantener relaciones sexuales
una y otra vez.
Extranjeras casi todas. Sobre todo, rumanas, brasileñas,
paraguayas y nigerianas. Por este orden. (...)
¿Cuántas víctimas más podría haber? Según el informe, muchas. Por eso la
nueva defensora, Soledad Becerril, denunciaba ayer la ineficacia en la
lucha contra esta lacra. (...)
La pregunta previa es si las cifras son fiables. ¿Hay realmente 4.000
mujeres obligadas a prostituirse? ¿Cómo se sabe? ¿Por qué el Defensor
cree que en realidad son más? Todo son estimaciones.
Al menos, los datos
tienen una base algo más sólida que cuando, hace unos años, se hablaba
de 50.000, o de 100.000 víctimas. Sin más explicación. Ahora la policía
cuenta con unos indicadores que aplica.
El año pasado, por ejemplo, las fuerzas de seguridad detectaron —en
distintas redadas en clubes de alterne, pisos, en la calle o en otras
situaciones—, a 14.370 personas que parecían estar en riesgo de ser
víctimas de trata. De ellas, 1.082 fueron finalmente catalogadas como
tales.
¿Por qué? Por los indicios que manejan, como que no tienen en su
poder su documentación o no tienen control sobre ella; porque no pueden
comunicarse con otras personas libremente; porque no tienen libertad de
movimientos; porque han sido forzadas a mantener relaciones sexuales;
porque están pagando una deuda; porque han sido amenazadas si intentan
escapar; porque han sido lastimadas o privadas de comida, agua, sueño,
atención médica u otras necesidades vitales...
Para la defensora, estos indicadores no se aprecian así como así, y el
hecho de que de 14.000 víctimas potenciales solo se identifiquen 1.000,
implica que algo se hace mal y que la policía carece de herramientas y
especialización suficientes.
“Esto no va de preguntarle a la mujer si es
una víctima”, señalan desde el organismo. “Es algo más complejo, porque
la trata es un fenómeno complicado”. El informe marca las pautas que
deberían seguirse para una correcta identificación: seleccionar
adecuadamente al intérprete, evitar crear nuevos traumas, no hacer la
misma pregunta una y otra vez...
Por otro lado, el informe considera que
el perfil de víctima que maneja la policía no incluye a las mujeres que
son interceptadas tratando de entrar de manera irregular en territorio
nacional. (...)
Mientras las autoridades buscan la fórmula para luchar contra estos
delitos, las víctimas relatan historias de terror y soledad. Como esta:
“Me dijeron que tenía que prostituirme. Si no, matarían a mi hija. Me la
ponían al teléfono, llorando...” (El País, 21/09/2012)
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