9.10.12

Berlín va contra el acuerdo... porque no quiere que nadie meta las narices en sus bancos regionales y locales, que están tan mal como las cajas españolas

"La situación exige un gigantesco montón de respuestas, pero Europa prácticamente no ofrece nada más que una formidable acumulación de preguntas. (...)

¿Cuánto tiempo le queda a Europa con ese agudo desequilibrio Norte-Sur, en ausencia de mercado interbancario, con un accidente al acecho por varios flancos, con las democracias de varios países empezando a pasarlo mal?

 ¿Queda tiempo si sus líderes siguen siendo incapaces de respetar los acuerdos firmados, si Alemania se saca de la chistera nuevas exigencias cada vez que esto parece encarrilado, con un otoño caliente por delante repleto de tensión política?” (...)

“La legitimidad de la UE está en entredicho. Y lo más grave es que al final uno no sabe si hay plan: al parecer lo había, pero ahora a lo único a lo que podemos aspirar es a sobrevivir a los calendarios electorales, con la tentación de hacer lo menos posible en función de los votos en lugar de hablar en serio de eso de salvar el euro.

 Hay que refundar Europa, y ha habido propuestas de largo aliento interesantes y apuestas a corto plazo para ello. Pero no acaban de cuajar”. (...)

... esta misma semana, Alemania --siempre Alemania--, Holanda y Finlandia han lanzado un contundente mensaje que pone en duda el calendario de la unión bancaria (adiós a la recapitalización directa de los bancos españoles) e incluso impone exigencias “que hacen más difícil romper esa espiral banca-deuda soberana y dejan todo el plan anticrisis en el alero”, admiten fuentes del Consejo. 

Los jefes de Estado y de Gobierno, con Angela Merkel a la cabeza, firmaron en junio ese calendario que ahora se tira a la basura. Cortesías de la crisis: ya no se respetan los pactos. (...)

  “No hay plan: definitivamente no hay plan. Merkel no tiene una estrategia más que dar patadas a seguir y fijarse obsesivamente en las encuestas”, asegura el economista Charles Wyplosz, del Graduate Institute de Ginebra.

 Paul De Grauwe, de la London School of Economics, advierte de que el último recado de los países del Norte “está motivado por el populismo y de hecho va a intensificar el populismo”. “Es una noticia pésima, que además va contra los acuerdos firmados en junio. En pocas palabras: es una vergüenza”. (...)

“Ahora está más claro que la supervisión del BCE, cuando llegue, no va a servir para recapitalizar los bancos españoles. Pero Berlín va contra el espíritu, incluso contra la letra del acuerdo: deja claro que los plazos no se van a cumplir, entre otras cosas porque no quiere que nadie meta las narices en sus bancos regionales y locales, que están tan mal como las cajas españolas.

Con las nuevas exigencias, además, el plan global, completo, ‘total’ de la eurozona consiste, simple y llanamente, en ganar tiempo. Alemania no está lista, políticamente, para un nuevo rescate en Grecia, en España y en Chipre. 

El Bundesbank y una parte del Gobierno llevan tiempo alimentando esa narrativa antirrescate y no veo cómo pueden cambiar eso de un día para otro. Eso nos deja a las puertas de una crisis política en Europa, porque París y Roma tienen otras intenciones”.(...)

  “Ya está claro que el BCE solo puede comprar tiempo. Hay demasiada propaganda y demasiados condicionantes políticos para pedirle más. La otra cosa evidente es que la estrategia basada en la austeridad ha fallado estrepitosamente. Europa va a seguir con respiración asistida mientras no logre crecer. Ya le falta el aire. Y el tiempo corre muy aprisa cuando te empieza a faltar el aire”.             (El País, Bruselas29 SEP 201)

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