"Estos últimos días de septiembre ocurrieron cuatro hechos que definen
con toda claridad la raíz del problema al que España se enfrenta.
Uno
fue la presentación del presupuesto por parte del Gobierno español en el
que se indica que el Estado tendrá que pagar casi 40.000 millones de
euros a los acreedores (la mayoría bancos extranjeros y españoles) para
cubrir lo que se les debe como consecuencia de tener que abonarles los
intereses de la deuda pública española que poseen.
Esta elevada cantidad
se debe a los altos intereses de tal deuda, consecuencia, en gran
parte, no de la especulación de los mercados financieros –como constante
y erróneamente se asume en los medios donde la sabiduría convencional
se reproduce– sino de la oposición del Banco Central Europeo a comprar
deuda pública en los mercados primarios, es decir, directamente al
Estado español, como hace cualquier Banco Central digno de su nombre
(tal como el Federal Reserve Board de EEUU, el Banco de Inglaterra en
Gran Bretaña o el Banco de Japón).
Los máximos beneficiarios de estos
pagos del Estado a los acreedores son los bancos españoles y europeos
(entre los cuales sobresalen los alemanes que tienen una excesiva
dimensión, influencia y protagonismo en las instituciones de la
Eurozona) que recibieron prestado dinero del mismo BCE a unos intereses
por debajo de un 1%, con el cual compraron deuda pública española a unos
intereses del 6% y el 7%.
Un negocio redondo para tales instituciones
financieras, que consiguieron gracias a la ayuda del BCE, que no es un
banco central sino un lobby de la banca y muy en especial de la banca
alemana.
A aquellos que consideren el término lobby una exageración les aconsejo
que lean, no ya las actas del BCE (que son secretas) sino las
publicaciones de tal institución. (...)
En tales boletines, la defensa de los intereses de la banca es central
en la percepción de lo que el BCE considera ser su función. Tal defensa
se viste con el traje de que “su misión es controlar la inflación”.
En
esta defensa de sus intereses, irán a extremos que van desde desmantelar
la Seguridad Social en España, hasta recuperar la semana laboral de
seis días. Es, como bien dice Noam Chomsky, la lucha de clases
unilateral de una minoría –la banca– en contra de todos los demás. (...)
Hoy, la influencia de la banca sobre la sociedad española rebasa
cualquier límite tolerable en un sistema democrático. Todos –desde los
partidos políticos, a la prensa, las empresas y las familias– están
enormemente endeudados con la banca.
La actitud tan poco crítica de los
medios de información hacia el comportamiento de la banca y su dominio
de la vida política y mediática del país se basa precisamente en este
hecho.
En lugar de denunciar esta relación obvia entre las instituciones
financieras y las instituciones políticas, los medios de mayor difusión
y los partidos mayoritarios atribuyen el endeudamiento al
comportamiento supuestamente irresponsable de las familias, de las
pequeñas y medianas empresas (las grandes tienen ya más dinero de lo que
necesitan para invertir) y del Estado.
Es lo que se llama en inglés, el
“victim blaming”, es decir responsabilizar a la víctima de su propia
tragedia. (...)
España no se hubiera endeudado tanto si
hubiera tenido un sistema tributario más justo y más avanzado. La bajada
de impuestos explica que el estado tuviera que pedir prestado a los
bancos para cubrir el agujero creado en sus arcas precisamente como
consecuencia de la bajada de impuestos a las rentas del capital y rentas
superiores.
Como resultado de esta situación, el estado, además de bajarles los impuestos a los súper ricos, ahora les paga unos intereses muy altos, a través de los bancos, por los bonos que han comprado con el dinero conseguido en los recortes de impuestos.
Otro negocio más que redondo, para el beneficio primordialmente de lo que se llamaba burguesía financiera y los súper ricos.
Como resultado de esta situación, el estado, además de bajarles los impuestos a los súper ricos, ahora les paga unos intereses muy altos, a través de los bancos, por los bonos que han comprado con el dinero conseguido en los recortes de impuestos.
Otro negocio más que redondo, para el beneficio primordialmente de lo que se llamaba burguesía financiera y los súper ricos.
Pero esta enorme necesidad de
endeudamiento fue una gran golosina, no sólo para la banca española sino
también para la banca europea y, muy en especial, la banca alemana.
De ahí que la banca alemana tenga hoy casi 200.000 millones de euros prestados en el territorio español, tanto en deuda pública como privada.
Y está hoy muy preocupada pues el estallido de la burbuja inmobiliaria (a la que contribuyó en gran medida a que se inflara) puede arrasar toda la banca, incluida la alemana. (...)
De ahí que la banca alemana tenga hoy casi 200.000 millones de euros prestados en el territorio español, tanto en deuda pública como privada.
Y está hoy muy preocupada pues el estallido de la burbuja inmobiliaria (a la que contribuyó en gran medida a que se inflara) puede arrasar toda la banca, incluida la alemana. (...)
Lo cual me lleva al segundo hecho acaecido el 28 de septiembre. La
decisión del gobierno español de pedir el rescate a la banca, mediante
el préstamo de 40.000 millones de euros (casi la misma cifra que el
estado español tendrá que pagar a la banca por la deuda), para
asegurarse lo que se llama “la viabilidad del sistema bancario español”,
a lo que tendría que haberse añadido “y de la banca alemana”.
Es decir que el estado pide dinero (que tendrá que devolver el propio estado, pagado por el ciudadano español) a las autoridades de la eurozona, donde la banca alemana es muy influyente, para ayudar a la banca, asegurándose así que no quiebre y que se pague a la banca alemana (entre otras).
Como bien dijo el asesor económico al gobierno alemán, el Sr. Peter Bofinger, en su comentario sobre la aprobación de 100.000 millones de euros para el rescate a la banca española “Esta ayuda no es a estos países en problemas (como España) sino a nuestros propios bancos que poseen una gran cantidad de deuda privada en estos países”. (...)
Es decir que el estado pide dinero (que tendrá que devolver el propio estado, pagado por el ciudadano español) a las autoridades de la eurozona, donde la banca alemana es muy influyente, para ayudar a la banca, asegurándose así que no quiebre y que se pague a la banca alemana (entre otras).
Como bien dijo el asesor económico al gobierno alemán, el Sr. Peter Bofinger, en su comentario sobre la aprobación de 100.000 millones de euros para el rescate a la banca española “Esta ayuda no es a estos países en problemas (como España) sino a nuestros propios bancos que poseen una gran cantidad de deuda privada en estos países”. (...)
Este rescate se hace en condiciones leoninas que tendrán que pagar las
clases populares a base de enormes sacrificios y recortes, incluidos los
recortes que recoge el presupuesto propuesto por el gobierno el día 27
de septiembre, el tercer hecho digno de mención.
La falta de medidas de protección de la capacidad adquisitiva de los pensionistas y de los desempleados es un ejemplo más de la insensibilidad social del presupuesto que aparece con toda intensidad en los recortes de gasto público social y disminución muy notable de la protección social.
Su brutalidad queda demostrada en que incluso la Troika indicó que las medidas tomadas por el gobierno iban incluso más allá de lo que la propia Troika les exigía.(...)
La falta de medidas de protección de la capacidad adquisitiva de los pensionistas y de los desempleados es un ejemplo más de la insensibilidad social del presupuesto que aparece con toda intensidad en los recortes de gasto público social y disminución muy notable de la protección social.
Su brutalidad queda demostrada en que incluso la Troika indicó que las medidas tomadas por el gobierno iban incluso más allá de lo que la propia Troika les exigía.(...)
Y todas estas políticas se presentan como las únicas posibles, negando y
ocultando la evidencia fácilmente accesible de que sí las hay. El BCE
podría actuar, por ejemplo, como un banco central, con el objetivo de
estimular la economía y no sólo controlar la inflación.
El estado español podría haber tenido ya en anteriores presupuestos y en los actuales una política fiscal mucho más progresiva, de manera que en lugar de recortar las pensiones (para conseguir 1.200 millones de euros) podría haber mantenido el impuesto de patrimonio (consiguiendo 2.100 millones) o anulado la bajada del impuesto de sucesiones (consiguiendo 2.552 millones) o anulado la bajada de impuestos a las personas que ingresen más de 120.000 euros al año (consiguiendo 2.500 millones).
O en lugar de recortar 6.000 millones en sanidad, podrían haber anulado la bajada del impuesto de sociedades de las grandes empresas que facturan más de 150 millones de euros al año (y que representan sólo el 0,12% de todas las empresas), consiguiendo con ello 5.300 millones. (...)
El estado español podría haber tenido ya en anteriores presupuestos y en los actuales una política fiscal mucho más progresiva, de manera que en lugar de recortar las pensiones (para conseguir 1.200 millones de euros) podría haber mantenido el impuesto de patrimonio (consiguiendo 2.100 millones) o anulado la bajada del impuesto de sucesiones (consiguiendo 2.552 millones) o anulado la bajada de impuestos a las personas que ingresen más de 120.000 euros al año (consiguiendo 2.500 millones).
O en lugar de recortar 6.000 millones en sanidad, podrían haber anulado la bajada del impuesto de sociedades de las grandes empresas que facturan más de 150 millones de euros al año (y que representan sólo el 0,12% de todas las empresas), consiguiendo con ello 5.300 millones. (...)
Y el estado español podría dejar colapsar bancos en España (Bankia es un
caso claro), estableciendo bancas públicas o subvencionando
cooperativas de crédito que lo garanticen. El rescate financiero es una
ayuda más a la banca y a las rentas superiores que son los mayores
accionistas de tales bancos, sin que se garantice el crédito.
Hoy el obstáculo mayor al ofrecimiento de crédito es la banca, cuyo poder en España es único en la UE y en la OCDE. Lo que ocurre con los desahucios es un escándalo sin paralelo en otros países." (Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario PÚBLICO, 30 de septiembre de 2012, en www.vnavarro.org, 01/10/2012)
Hoy el obstáculo mayor al ofrecimiento de crédito es la banca, cuyo poder en España es único en la UE y en la OCDE. Lo que ocurre con los desahucios es un escándalo sin paralelo en otros países." (Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario PÚBLICO, 30 de septiembre de 2012, en www.vnavarro.org, 01/10/2012)
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