Carta de advertencia del Banco de España en 2006 a Caja Madrid
"El 29 de diciembre de 2006 el director general de Supervisión del
Banco de España envió una carta, previamente aprobada por la comisión
ejecutiva del organismo supervisor, al presidente de Caja Madrid, Miguel
Blesa. En la misiva, cuya entrada en Caja Madrid fue registrada el 3 de
enero de 2007, alerta de los crecientes riesgos observados con los
créditos de la entidad vinculados al sector inmobiliario, y ordena que
se dé “cuenta íntegra” de las advertencias y recomendaciones a todos los
miembros del Consejo de Administración y de la comisión de control de
Caja Madrid.
Sin embargo, media docena de exconsejeros de la caja (en
representación de sindicatos y partidos políticos) han asegurado a este
diario que nunca les llegó ese escrito de alarma ni tampoco nadie se lo
leyó en un consejo de administración. El presidente de la entidad en
aquel momento, Miguel Blesa, aunque admite que no entregó la carta,
desmiente a los consejeros y asegura que sí se les leyó.
El escrito del Banco de España, presidido por Miguel Ángel Fernández
Ordóñez, nombrado por el Gobierno socialista cinco meses antes, era
especialmente contundente en su comunicado a Blesa: “El riesgo con este
sector de actividad [promotor inmobiliario] continúa creciendo a tasas
notablemente muy elevadas que a las que lo hace el resto de los
capítulos de la inversión crediticia.
Así, por ejemplo, a marzo de 2006
el riesgo dispuesto con promotores creció un 55% en términos
interanuales mientras que el conjunto de la inversión crediticia lo hizo
un 27% y representaba un 13% del riesgo total de la entidad, que con
avales y disponibles se elevaría hasta el 17%”.
La inspección de 2006 del Banco de España que dio pie a la carta de
reproches y recomendaciones a Caja Madrid definía a la entidad como una
caja con “una solvencia aceptable, aunque a la baja en el último año” y
con una “gobernanza mejorable”.
Como puntos a vigilar, además del
empeoramiento del perfil de riesgo de la cartera hipotecaria, el
supervisor apuntaba al “incremento del riesgo de mercado derivado de la
estrategia inversora en participaciones cotizadas y la creciente
dependencia de emisiones en mercados mayoristas para financiar su
actividad crediticia, con un peso superior a las entidades de su rango y
la media del sector”, según señalaba el informe.
"La información periódica al consejo podría mejorarse si se enfocara
hacia una valoración más directa al riesgo asumido”, se añadía. Y
auguraban el porvenir: “Esta estructura no preocupa tanto desde un punto
de vista de liquidez, sino en términos de impactos futuros en el margen
financiero, en escenarios de subida del coste de nuevas emisiones para
renovar a las actuales”.
El Banco de España perfilaba el peligro con datos concretos. Señaló
ya en 2006 que había en Caja Madrid un “fuerte crecimiento del crédito
por encima de la media”, tanto en banca comercial, hipotecas (un 35%
más) y promotor (un 37,6% más); como en banca corporativa (un 31% más),
“con importante peso del crédito con garantía real, 65% del total,
principalmente hipotecas, el 54%, por encima del 41,4% del grupo
comparativo”.
El ladrillo fue la semilla del futuro derrumbe de la entidad. “La
cartera de hipotecas ha adquirido en los tres últimos años un perfil de
riesgo alto por el mayor peso de operaciones con LTV [porcentaje de
financiación de la compra de la vivienda] superior al 80%, sistema de
amortización creciente en progresión geométrica y cliente extranjero
(...) el riesgo principal es de crédito, con dependencia del ciclo
inmobiliario, con un riesgo de mercado al alza por la adquisición
creciente de participaciones estratégicas y financieras cotizadas”.
La liquidez vivía ya “una dependencia creciente de estos mercados
institucionales para financiar su crecimiento”. Y, de nuevo, se leía el
futuro: “En caso de producirse escenarios de crisis de liquidez de los
mercados institucionales podría suponer un alza en el coste de
renovación de las emisiones actuales, con el impacto en rentabilidad”.
Por ello reclamaba una “mayor implicación de los servicios de auditoría
interna en la revisión del riesgo de liquidez”.
El supervisor bancario recordaba en la misiva que no era el primer
aviso que ofrecía a la entidad. “Se reitera la reflexión que sobre el
riesgo promotor se hacía en el anterior escrito de recomendaciones de
fecha de 22 de diciembre de 2004, en el sentido de la necesidad de
controlar con rigor la actividad promotora, pues conlleva un elevado
nivel de riesgo, máxime si por parte de los prestatarios no hay una
aportación de fondos proporcionada a la magnitud de proyecto y las
expectativas de recuperación de crédito descansan en una hipotética
evolución futura de los precios”.
La inspección del Banco de España de 2009 confirmó que los avisos de
2004 y 2006 se habían convertido ya en un problema gravísimo que
lastraba las cuentas de Caja Madrid. Según consta en esas pesquisas
posteriores, “a 31 de diciembre de 2008, el riesgo promoción dispuesto
ascendía a 22.915 millones de euros, lo que representa el 18,4% total
del riesgo crediticio.
El ratio de morosidad alcanzaba el 10,92% de
morosidad frente al 5,5% general de la entidad (...) Caja Madrid no
dispone de política sobre adquisición de activos a promotores,
realizándose las actuaciones ad hoc. Estás adquisiciones están
alcanzando cifras muy importantes, desbordando las previsiones,
constituyendo una política de huida hacia delante para dotar de
viabilidad provisional a los acreditados afectados”, revelaba.
La investigación de 2006 también advertía de otros riesgos que
después tendrían también eco en el futuro. “Pueden citarse determinadas
políticas comerciales que incrementan el perfil de riesgo de la cartera,
como la generalización de préstamos cuyo importe supera el 80% del
valor de tasación de la vivienda hipotecada, que suponían el 36% del
riesgo vigente o la ampliación de los plazos de amortización”, señalaba.
El tono no era tan alarmante como en 2009 y 2010, pero alertaba de una
situación que, años más tarde, provocaría el derrumbe." (El País, 15/10/2012)
"Miguel Blesa, expresidente de Caja Madrid, refuta la acusación de algunos exconsejeros de que no habían tenido conocimiento de la carta de alerta que le envió el Banco de España en diciembre de 2006.
"Ningún presidente de banco sería tan insensato de desobedecer una orden del Banco de España. Por supuesto que di cuenta íntegra de su contenido al Consejo de Caja Madrid y a la comisión de control, como exigía la misiva", declaró a EL PAÍS.
"Leí la carta al consejo y a la comisión, pero no les di copia de ella. Y estará recogido en las actas. Los consejeros que me acusan tienen muy mala memoria". Y aquí surge el conflicto: ninguna de las dos partes, por ahora, aporta el acta que podría despejar esta incógnita.
¿Se leyó o no la carta del Banco de España? Por otro lado, Blesa resta trascendencia a dicha carta: "Solo nos decía que teníamos que vigilar algunos puntos, como el crecimiento del crédito inmobiliario [un 55% ese año]. Pero no nos dio ninguna orden. Si no, se hubiera cumplido inmediatamente.
El Banco de España es una institución tan poderosa que a la menor insinuación suya, todos al suelo... Y no fue el caso. En materia inmobiliaria, hicimos lo que hicieron todos en aquellos años". (...)
"El Banco de España lo que está haciendo ahora es predecir el pasado. Nunca antes dijo nada similar. Y nunca dejaron de inspeccionarnos entre 2006 y 2009. Aunque no figuren inspecciones en esos años, allí tenían un despacho en Caja Madrid en el que estaban permanentemente sus inspectores". (El País, 14/10/2012)
"Miguel Blesa, expresidente de Caja Madrid, refuta la acusación de algunos exconsejeros de que no habían tenido conocimiento de la carta de alerta que le envió el Banco de España en diciembre de 2006.
"Ningún presidente de banco sería tan insensato de desobedecer una orden del Banco de España. Por supuesto que di cuenta íntegra de su contenido al Consejo de Caja Madrid y a la comisión de control, como exigía la misiva", declaró a EL PAÍS.
"Leí la carta al consejo y a la comisión, pero no les di copia de ella. Y estará recogido en las actas. Los consejeros que me acusan tienen muy mala memoria". Y aquí surge el conflicto: ninguna de las dos partes, por ahora, aporta el acta que podría despejar esta incógnita.
¿Se leyó o no la carta del Banco de España? Por otro lado, Blesa resta trascendencia a dicha carta: "Solo nos decía que teníamos que vigilar algunos puntos, como el crecimiento del crédito inmobiliario [un 55% ese año]. Pero no nos dio ninguna orden. Si no, se hubiera cumplido inmediatamente.
El Banco de España es una institución tan poderosa que a la menor insinuación suya, todos al suelo... Y no fue el caso. En materia inmobiliaria, hicimos lo que hicieron todos en aquellos años". (...)
"El Banco de España lo que está haciendo ahora es predecir el pasado. Nunca antes dijo nada similar. Y nunca dejaron de inspeccionarnos entre 2006 y 2009. Aunque no figuren inspecciones en esos años, allí tenían un despacho en Caja Madrid en el que estaban permanentemente sus inspectores". (El País, 14/10/2012)

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