15.10.12

Los bancos griegos deben devolver al estado 500 millones, pero la troika dice que se pague ideando algún impuesto más, que paguen los griegos

"Noche del miércoles en Atenas (esa frívola manía de tomar las decisiones con nocturnidad). Representantes del ministerio de Finanzas griego e integrantes de la misión de ese engendro llamado troika se reúnen por enésima vez para ver si rompen el espinazo del pueblo griego de una sola tacada o en varias tandas. La negociación también aborda la contundencia de los golpes.

Parece que no hay acuerdo (por el momento) sobre si los 11.500 millones de euros que van a hurtar de las arcas públicas tendrán que retirarse en su mayor parte el próximo año (como pide el Fondo Monetario Internacional)[1] o dejar parte del sacrificio para 2014 (según suplica el gobierno griego).

 Atrás quedan las falsas promesas electorales de Antonis Samarás de renegociar las condiciones del memorando y pedir una moratoria de dos años para aplicar los drásticos recortes exigidos por los prestamistas internacionales.

En medio de la discusión un nuevo punto de fricción salta entre ambos contendientes. Según el viceministro de Finanzas griego, Jristos Staikuras, las instituciones bancarias griegas deberían devolver este año a las arcas públicas la suma de 500 millones de euros en forma de dividendos, por las ayudas estatales recibidas en 2008.

 El representante gubernamental recuerda que ese dinero está incluido en los presupuestos del año actual y que ya fue reclamado el pasado 7 de septiembre al gobernador del Banco Central de Grecia, Yorgos Provopulos, y al presidente de la Asociación Helénica de Bancos, Yorgos Zanias.

Llegados a ese punto la petición de la sedicente troika es tan escandalosa como perversa: condonar la deuda de los bancos y suplir el agujero presupuestario mediante la aplicación de algún nuevo impuesto o adelantar a este mismo año el recorte previsto sobre la paga extraordinaria de funcionarios y pensionistas. 

Rechazada de plano la propuesta por el gobierno (que no se caracteriza precisamente por su sensibilidad social) los representantes del capital financiero global plantean la posibilidad de llevar a cabo un mayor recorte en los sueldos de todos los asalariados griegos o fijar una contribución extraordinaria únicamente a los del sector bancario. 

La posibilidad de que se hicieran cargo del pago de los 500 millones los legítimos deudores, es decir, los bancos griegos, parece ser que no se les pasó ni fugazmente por su imaginación."             (Rebelión, 12/10/2012, Antonio Cuesta)

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