"Puerto del Pireo. El capitán observaba desde su elegante oficina con
vistas a este puerto en el mar Egeo y sonreía mientras las
impresionantes grúas cargaban contenedor tras contenedor desde un barco
gigante y unos vehículos de transporte automatizados se desplegaban para
transferir la mercancía a embarcaciones más pequeñas con destino al
Mediterráneo.
El volumen de mercancías aquí es tres veces superior al nivel de hace
dos años, antes de que el capitán Fu Cheng Qiu asumiera la dirección en
nombre de la empresa Cosco, un gigante global del transporte marítimo,
propiedad del Gobierno chino.
En un acuerdo firmado en 2010 con el que el Gobierno griego se
embolsó 500 millones de euros para sus maltrechas arcas, Cosco alquiló
la mitad del puerto del Pireo y rápidamente convirtió un negocio
marchitado y gestionado por el Estado griego en un hervidero de
productividad.
La otra mitad del puerto la sigue dirigiendo Grecia. Y el hecho de que
su negocio vaya a la zaga del dirigido por Cosco es un ejemplo de las
arraigadas normas laborales y los sueldos relativamente altos (de los
que aún tienen la suerte de conservar su trabajo) que han ahogado el
crecimiento económico del país.
“Aquí todo el mundo sabe que tiene que
trabajar duro”, comentaba el capitán Fu, bajo cuya dirección la parte
china del puerto ha atraído a nuevos clientes, a un tráfico del alto
volumen y a embarcaciones de mayor tamaño. (...)
La troika de prestamistas extranjeros de Grecia (el FMI, el BCE y la
Comisión Europea) ha planteado argumentos similares. Entre otras cosas,
insta al primer ministro Antonis Samaras a que acabe con las
protecciones generales para los trabajadores y los sindicatos y a que
Grecia actúe más como una empresa moderna y productiva.
Además de los 500 millones de euros con los que la mitad del puerto
del Pireo ha pasado a manos chinas, el Gobierno griego recibe más
ingresos fiscales, como resultado de la reactivación del negocio en el
puerto.
Por otro lado, aparte de un puñado de directivos chinos, la
operación de Cosco está generando alrededor de 1.000 puestos para
trabajadores griegos, en comparación con los alrededor de 800 que
trabajan en el muelle bajo dirección griega. (...)
Al otro lado del alambrado de tela metálica que separa las partes
china y griega del puerto, el capitán Fu comentaba que le encantaría que
Cosco llegara a dirigir todo el Pireo si el Gobierno lo pusiera a la
venta. Una expansión así asentaría el domino chino en una de las puertas
de entrada del transporte marítimo más estratégicas hacia Europa del
Sur y los Balcanes.
Sin embargo, una acción así se toparía de frente con
la férrea oposición de los sindicatos griegos y de los directores de la
Autoridad Portuaria del Pireo, que critican el concepto laboral de
Cosco. “Es como si fuera otro país distinto”, afirmaba una mañana
Thanassis Koinis, director adjunto de la Autoridad Portuaria del Pireo,
mientras observaba por la ventana de su desvencijada oficina las grúas
que sobresalían en el muelle de Cosco.
Koinis y algunos otros griegos acusan a Cosco de utilizar a
subcontratistas que emplean a trabajadores temporales no cualificados y
sin afiliación sindical, desesperados por encontrar un trabajo, y que
los explotan pagándoles sueldos bajos.
Babis Giakoymelos, miembro de la
junta directiva del Sindicato de Trabajadores Portuarios, sostenía que
Cosco también estaba ahorrando costes al reducir las medidas de
seguridad de los trabajadores. “Están implantando los estándares
laborales del tercer mundo en Europa”, comentaba.
En las relucientes oficinas ejecutivas contiguas al despacho del
capitán Fu, una reciente renovación de 1,29 millones de euros daba fe de
los esfuerzos en la diplomacia corporativa entre China y Grecia. Se
habían colocado unas imágenes de esculturas de dioses griegos frente a
pinturas de dragones chinos, mientras que unas fotografías ampliadas del
presidente Hu Jintao estaban dispuestas junto a las de los líderes
griegos, adornado una gran sala de reuniones.
“Al principio, a los
griegos les preocupaba que los chinos llegaran y absorbieran todo”,
comentaba el capitán Fu. “Pero en lugar de ello, hemos demostrado a los
griegos que queremos ayudarles a desarrollarse; no queremos quitarles
trabajos para dárselos a los chinos”.
Ahora que Grecia lucha por poner a punto su economía, afirmaba, Cosco
representa una oportunidad para los trabajadores griegos y para el país.
“Cosco es su futuro”, decía. “Hemos llegado para quedarnos”. (Liz Alderman, Presseurop, 16 octubre 2012,
The New York Times
Nueva York)
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