14.10.12

Premio Nóbel... a la UE. Un buen epitafio sobre la tumba del pueblo griego

"El Nobel de la Paz premia a una Europa que exige recortes en derechos básicos como la educación o la sanidad públicas, que está apostando por políticas que contribuyen al crecimiento de la pobreza y de la desigualdad social, que estrangula a su sur, endeudándolo, para que pague a sus acreedores: los bancos franceses y alemanes, fundamentalmente.

El Nobel premia a una Unión Europea que gobierna para los bancos, para el poder financiero, a costa de asfixiar cada vez a las personas: En España el índice de miseria alcanza ya el 26,4% -el más alto de toda la UE- mientras que los diez más ricos de la Bolsa española incrementaron su fortuna en un 8% en 2011.

En Grecia se ha dejado de operar a aquellos pacientes con cáncer que han perdido su cobertura sanitaria y no pueden pagar su tratamiento. Crecen los casos de enfermedades como la tuberculosis. Los hospitales públicos limitan el suministro de medicinas vitales y niegan atención a quienes menos tienen.

“En Grecia, a una mujer sin recursos para comprar la leche de su hijo, el Estado le hace pagar por los análisis del niño”, ha denunciado recientemente la ONG Médicos del Mundo.

Es el precio que está pagando la gente para que los bancos recuperen el dinero que perdieron a través de su voracidad financiera y de una gestión sin escrúpulos ni previsiones. Un precio impuesto por la Unión Europea.

El Nobel premia a una Unión Europea que levanta muros, externaliza fronteras y encarcela a personas por el simple hecho de no tener papeles; que apoya o guarda silencio ante operaciones militares en las que mueren civiles, que maltrata a ex colonias como el Sáhara occidental o respalda a regímenes represivos siempre y cuando éstos favorezcan sus intereses económicos y geoestratégicos."           (Olga Rodríguez, eldiario.es . Rebelión, 14/10/2012)


"El premio Nóbel de la paz concedido a la Unión Europea es un premio contra la duda. Pretende levantar la moral a un narcisismo europeo lastimado por la crisis financiera.

El discurso que Europa pronuncia y proyecta en el mundo sobre sí misma acerca de su bondad y de los valores universales de los que se considera portadora, paz, cohesión social y derechos humanos, se ha tambaleado.

Se tambalea la cohesión europea, aumentan el euroescepticismo y los reproches entre naciones. El premio pretende actuar contra esa nueva inseguridad europea que, inesperadamente, ha traído la crisis. Pero hay algo más importante: se trata de la duda sobre la paz de Europa en un mundo estresado con recursos globales tan escasos como disputados.


¿Qué es históricamente Europa desde el punto de vista de la guerra y la paz? La respuesta es obvia: es la parte más guerrera del mundo. En los últimos 500 años la guerra fue la norma en este continente de naciones luchando entre ellas.

Entre 1615 y 1815, cuando concluyen las guerras napoleónicas, las naciones europeas estuvieron en guerra una media de sesenta o setenta años por siglo. Hasta 1914 hubo un poco más de paz, pero Europa continuó en aquella época culminando la exportación de guerra y genocidio hacia fuera de sus fronteras: con el holocausto colonial- imperial que fue la conquista del mundo no europeo. (...)

El paréntesis de paz que Europa ha conocido desde 1945 hasta hoy ha sido excepcional, 67 años, pero no hay que olvidar que tuvo lugar gracias a la tutela de dos superpotencias en tensión nuclear, es decir fue una paz bajo vigilancia y presidida por un factor, el de la destrucción masiva, que representa el escalón superior de la estupidez humana: la destrucción del planeta.

Ese inquietante factor sigue ahí en el centro de nuestra civilización globalmente calentada.   (...)

Es verdad que cuesta imaginar guerra entre naciones europeas, pero algo de ello hemos tenido en los Balcanes. En segundo lugar se constata que cada vez hay más participación europea en aventuras militares occidentales en el mundo. Si durante la guerra de Vietnam los europeos dejaron a Estados Unidos solos con la faena –ni siquiera se sumó el Reino Unido, su fiel criado- hoy casi todos los europeos están en Afganistán.

En Irak ha habido una notable participación, aunque con disimulos y divisiones. En Libia se ha visto un gran protagonismo europeo, con gran iniciativa francesa, parece que hasta en el asesinato de Gadafi.

Y en Siria, Europa está contribuyendo claramente a que las cosas vayan a peor alimentando la guerra civil por el procedimiento de apoyar a uno de los bandos.

Por todo eso, la pregunta sobre si la actual Europa, malhumorada y desencantada, puede volver a las andadas, tiene mucho más sentido de lo que se cree. De ahí que éste sea el premio contra la duda."              (Rafael Poch, La Vanguardia, Rebelión, 14/10/2012)


 "El Nobel de la Paz premia a una Europa que exige recortes en derechos básicos como la educación o la sanidad públicas, que está apostando por políticas que contribuyen al crecimiento de la pobreza y de la desigualdad social, que estrangula a su sur, endeudándolo, para que pague a sus acreedores: los bancos franceses y alemanes, fundamentalmente.

El Nobel premia a una Unión Europea que gobierna para los bancos, para el poder financiero, a costa de asfixiar cada vez a las personas: En España el índice de miseria alcanza ya el 26,4% -el más alto de toda la UE- mientras que los diez más ricos de la Bolsa española incrementaron su fortuna en un 8% en 2011.

En Grecia se ha dejado de operar a aquellos pacientes con cáncer que han perdido su cobertura sanitaria y no pueden pagar su tratamiento. Crecen los casos de enfermedades como la tuberculosis. Los hospitales públicos limitan el suministro de medicinas vitales y niegan atención a quienes menos tienen.

“En Grecia, a una mujer sin recursos para comprar la leche de su hijo, el Estado le hace pagar por los análisis del niño”, ha denunciado recientemente la ONG Médicos del Mundo.

Es el precio que está pagando la gente para que los bancos recuperen el dinero que perdieron a través de su voracidad financiera y de una gestión sin escrúpulos ni previsiones. Un precio impuesto por la Unión Europea.

El Nobel premia a una Unión Europea que levanta muros, externaliza fronteras y encarcela a personas por el simple hecho de no tener papeles; que apoya o guarda silencio ante operaciones militares en las que mueren civiles, que maltrata a ex colonias como el Sáhara occidental o respalda a regímenes represivos siempre y cuando éstos favorezcan sus intereses económicos y geoestratégicos.


"Mientras las desigualdades sociales alcanzan límites nunca imaginados en la mayoría de los países que forman la Unión Europea.

Mientras el desempleo superan cifras nunca conocidas ni siquiera conjeturadas. Mientras las clases trabajadoras pierden uno tras otro derechos que han costado décadas conseguir tras esfuerzos inenarrables.

 En el mismo momento en que países como Portugal, Grecia, Irlanda o España son intervenidos de facto, ven mermada su supuesta soberanía y destrozada su democracia y sus ya demediados Estados de bienestar son arrojados al basurero de los trastes inútiles e ineficaces de la Historia, en el mismo momento en que una desalmada y antihumanista cosmovisión neoliberal pone sus botas de mando, corrupción y desvergüenza en todas las ciudades del continente de Erasmo, Bruno, Thomas Münzer, Servet, Galileo, Robespierre y De Las Casas, en ese mismo momento, decía, el Nobel de la Paz de 2012 ha sido concedido a la Unión Europea.

 ¡Los grandes banqueros de la Unión, las grandes fortunas europeas, los grandes diseñadores de este mundo de impiedad y desvergüenza, están abriendo sus botellas de champagne mientras ríen satisfechos por su poder inconmensurable! ¡El Nobel a los pies de sus caballos! Como con Kissinger, como con Obama. 

¿De qué paz hablan realmente? De esta: la troika que dirige la vida y destino de centenares de millones de ciudadanos y ciudadanas ha pedido y exigido desalojar islas griegas con poca población, sus pobladores pueden alojarse en cualquier otro lugar. No les importan un pimiento. Es para ahorrar costes al Estado. 

¿Premio de Paz ante actos institucionales violentos de esta magnitud?"        (Rebelión, 13/12/2012, Salvador López Arnal)


" Importantes organizaciones noruegas consideran que es el peor momento para otorgarle el Premio Nobel de la Paz a la Unión Europea

Si bien en el pasado la UE se propuso estabilizar a Europa y conciliar a viejos enemigos como Francia y Alemania, hoy, alejada de la idea una Europa social y guiada por políticas neoliberales del libre tránsito de capitales, es responsable que buena parte de su población soporte sobre sus hombros la profunda crisis económica y social. (...)

Producto de estas diferencias será la primera vez que no se realizará la tradicional marcha de antorchas organizada por la Casa de la Paz, ya que queda claro que esta vez el premio no es un premio de paz, sino un premio con tintes políticos. 

Audun Lysbakken, líder de SV, ha dicho que es necesario cambiar la composición del Comité Nobel, pues últimamente ha tomado decisiones alejadas de los objetivos que inspiraron a Alfred Nobel para que se entregara el premio de paz en Noruega.

Hace 111 años, en 1901, se otorgó por primera vez el Premio Nobel de la Paz a Henry Dunant y a Frédéric Passy quienes fueron pioneros de la Cruz Roja, luchadores contra la guerra e impulsores de las vías pacíficas, pero en el 2012 al cometer el desatino entregar el premio a la UE, desdibujan la importancia de este mecanismo de estímulo en la lucha por la paz en un mundo plagado de guerras."           (Alainet, Rebelión, 13/10/2012)


" El Nobel de la Paz comparte con el de Economía un historial en el que abundan atribuciones en las que las que la obediencia del jurado a la ortodoxia imperante se impone hasta al sentido del ridículo. 

Cómo olvidar los Nobel a Kissinger, o más recientemente a Obama, o en el año 1976 (tres años después del golpe de Estado de Pinochet y cuando sus Chicago boys arrasaban vidas y derechos del pueblo de Chile) a Milton Friedman, motivándolo en “su demostración de la complejidad de la política de estabilización”. Ahí queda eso. 

No es extraño pues que quienes hace casi cuarenta años pudieron escribir este cínico eufemismo ahora tengan sucesores capaces de atribuir honores a la UE en nombre de “la paz y la democracia”. 

Podría tomarse como un chiste, si no fuera porque es una afrenta a los millones de personas que viven en la UE, de cualquiera nacionalidad, y sufren cada día las consecuencias de la guerra social y los atentados a la democracia de quienes mandan en la UE/Troika realmente existente.

Algunos de ellos se han apresurado a dar el contenido adecuado al premio. Así por ejemplo, Merkel considera que se ha premiado al “euro”. Rajoy a la “unión bancaria”. Rasmussen, secretario general de la OTAN, se ha sumado a la fiesta para recordar que la UE es “su mejor aliado”. Y así, en este ambiente de botellón van celebrando el asunto.

Que por una feliz casualidad ha coincidido con el Día de la Hispanidad. De manera que, si se mantiene el calendario y los criterios de atribución, el año que viene que se lo den a Wert."              (Viento Sur, Rebelión, 13/10/2012)

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