"Nuevo varapalo a la economía española. Y en el peor momento: Standard
& Poor’s ha rebajado el ráting de la deuda soberana dos escalones,
de BBB+ a BBB-. Este nivel, que supone pasar de «aprobado alto» a
«aprobado bajo», deja al país al borde del bono basura y le iguala a
Azerbaiyán, Colombia, Croacia, India, Islandia, Letonia, Marruecos,
Montserrat o Uruguay. Y, además, con perspectiva negativa.
Por debajo de esa nota, España quedaría ya fuera de cualquier tipo de
calificación de BBB, es decir, que las inversiones en el país dejarían
de contar con los «parámetros de protección adecuados», como define
S&P.
Una mala noticia, por tanto, pero que en el fondo no sorprende. Es el
remate del descenso continuado del ráting por parte de esta agencia que
comenzó en enero de 2009, cuando el país perdió la AAA.
Además, el
mercado ya está preparado para otra posible rebaja este mismo mes de
Moody's, que ahora otorga a España una Baa3 (también a un paso del borde
del bono basura). Fitch, por su parte, mantiene un ráting de BBB, a dos
escalones de ese nivel crítico.
Esa pérdida de «capacidad de acción» viene motivada por dos razones: la propia situación nacional y la incertidumbre europea.
Sobre el primer punto, S&P señala que «el aumento del paro y las
restricciones del gasto intensificarán probablemente el descontento
social y contribuirían a la fricción entre los gobiernos central y
regionales».
Apunta que la cercanía de tres procesos electorales
autonómicos, unido a las «dificultades financieras» de algunas
comunidades, pone la puntilla a este proceso. El resultado pasa por
mayores riesgos para las finanzas públicas derivados de ese aumento de
presiones económicas y políticas.
Sobre el segundo punto, la eurozona, dice que «las dudas sobre el
compromiso de algunos miembros para mutualizar el coste de la
recapitalización bancaria son un factor desestabilizante de la
perspectiva crediticia del país».
Esto significa que esas palabras del
Eurogrupo de junio comprometiéndose a «romper el círculo vicioso entre
bancos y soberanos» no suponen necesariamente, según S&P, que se
permita que el Mecanismo de Estabilidad Europea (ESM) inyecte fondos en
las entidades para las que ya se ha pedido ayuda.
Estos dos factores son mucho más peligrosos de lo que puede parecer,
pues también incluyen un condicional futuro: la agencia podría rebajar
más la nota de España si se reduce el apoyo político a las reformas y si
el respaldo de la eurozona no logra mantener los costes de
endeudamiento a niveles sostenibles." (Expansión, 11/10/2012)
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