"Piedad señala que no puede hacer frente a los 858 euros del copago
que le exige la ley para mantener a su hermana, con síndrome de Down, en
un centro de día de la Región de Murcia.
Allí, rodeada de
profesionales, “estaba mejorando sustancialmente su calidad de vida”.
Piedad confiesa que la decisión de sacarla del centro ha sido “la más
dura de su vida”.
Piedad y su hermana son un caso minoritario, según la Consejería de
Sanidad, pero no único. Representantes de asociaciones de discapacitados
psíquicos, personas con enfermedad mental y con parálisis cerebral de
Murcia denuncian que la instauración del copago ha obligado a una
cuarentena de ellos a abandonar los centros de día por no poder hacer
frente a las cuotas y que la consejera de Sanidad, María Ángeles
Palacios, “se comprometió a revisar caso por caso los de estos afectados
para darles una solución”.
La hermana de Piedad tiene una renta de más de 2.000 euros. Al estar
en la franja alta, ha de aportar el copago más elevado. Pero además, con
ese dinero paga a una cuidadora para atenderla mientras no está en el
centro, lo que cuesta otros 800 euros. “Pagando al mes 1.700 euros entre
una cosa y otra, no salen las cuentas”, explica Piedad.
Solo una semana después de abandonar las instalaciones donde pasaba
parte del día, Pilar ya nota los primeros efectos en su hermana: “está
sufriendo una regresión y vuelve a los problemas que tenía el día que
ingresó. Ayer empezó a lanzar objetos por toda la casa. Hacía años que
no se comportaba así. Estoy hundida, y noto que ella también”. (El País, 19/11/2012)
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