"Las declaraciones del portavoz de la banca española (y antiguo
subgobernador del Banco de España, por cierto) con motivo de las normas
recién aprobadas por el gobierno sobre desahucios muestran que los
banqueros españoles están perdiendo ya los niveles mínimos de
responsabilidad, decencia y vergüenza.
Jueces y expertos y, por supuesto, las personas y familias afectadas,
han puesto de relieve que se trata de una reforma muy tímida y que de
ninguna manera va a evitar la inmensa mayoría de los desahucios tan
injustos e inhumanos que se vienen produciendo, además de ser muy
beneficiosa para la banca: los supuestos que contempla son muy
restrictivos y ni siquiera todos los de gran necesidad, no tiene
carácter retroactivo, solo se refiere a los expedientes promovidos por
la banca, y permite que se sigan acumulando intereses cuando se
suspendan temporalmente, lo que evita que los bancos pierdan dinero y
que tengan que cargar ahora con viviendas de difícil salida al mercado
en estos momentos.
Pero, a pesar de ello, los banqueros dicen que es muy
negativa, que “pone en riesgo la buena cultura de pago que existe en
nuestro mercado hipotecario” porque puede hacer que la gente deje de
pagar caprichosamente las hipotecas, e incluso que se puede cerrar el
grifo del crédito se si aprueba.
Parece mentira que los españoles tengamos que oír esto de la banca, como si fuésemos estúpidos. (...)
¿Por qué la banca española no puede operar en las mismas condiciones
que la francesa, la alemana, la inglesa o la de Estados Unidos, si en
esos países compite en igualdad de condiciones con otros bancos? ¿Qué
tipo de razón financiera es la que justifica que aquí haya pervivido una
legislación casi decimonónica tan favorable a ellos?
¿Son razones
económicas, de eficiencia financiera y de mercado, o sencillamente que
los banqueros han tenido aquí más poder que en otros lugares y que se
han podido hacer fuertes en sus privilegios, entre otras cosas, porque
fueron el soporte principal de la dictadura fascista de Franco?
Si tuvieran vergüenza, los banqueros hablarían claro y dirían que si
se oponen a esta reforma es simplemente porque quieren seguir teniendo
los privilegios de siempre que les hacen estar entre los bancos con más
rentables del mundo sin ser los que mejor financian y tener un poder
político y social mucho mayor que en casi todos los demás países.
Y es igualmente desvergonzado que los banqueros aludan, aunque formalmente no utilicen esta expresión, al llamado riesgo moral
que en su opinión conlleva la reforma. Es decir, que afirmen que crea
un incentivo que puede permitir que los individuos trasladen su
responsabilidad hipotecaria a los bancos, convirtiéndose voluntariamente
en malos pagadores, como si la gente estuviera deseosa de perder sus
viviendas caprichosamente.
Parece mentira que sean los banqueros los que digan eso cuando son
precisamente los bancos los que deben el dinero que ha puesto a la
economía española a los pies de los caballos por su gestión avariciosa e
irresponsable y lo que ha provocado que tengamos que ser rescatados,
haciendo que el conjunto de los españoles tengamos que asumir su deuda
con los bancos extranjeros.
Son los banqueros y no las familias ni los
pequeños y medianos empresarios los que se han aprovechado de la
información privilegiada que tienen para trasladar sus responsabilidad a
los demás, encareciendo artificialmente la financiación, haciéndola más
difícil de obtener, y provocando una rémora inmensa a la actividad
productiva en nuestro país. (...)
El portavoz de la banca lo ha dicho claro: “hay que dar más créditos
y crear más casas”. Eso es lo que se le ocurre proponer a los banqueros
en un país en donde hay casi cinco millones de viviendas vacías,
urbanizaciones enteras sin utilizar consumiendo recursos naturales y
energía sin cesar, y la experiencia de una burbuja que ha enriquecido a
unos pocos pero que ha dejado desolada a nuestra economía llevándose por
delante la posibilidad de modernizarla y de situarla en la vanguardia
de las naciones.
Tienen a miles de empresarios carentes de financiación,
reclamando crédito urgente y asequible para crear empleo y riqueza y lo
que quieren es destinar el dinero a mover otra vez cemento y a dar
pelotazos a base de corrupción y barbaridades urbanísticas. Están locos y
esto es la mejor prueba de que hay que combatir la irresponsabilidad y
la desastrosa gestión de los recursos que hacen nuestros banqueros.
Si los españoles queremos de verdad salir de esta crisis provocada
por la banca no podemos seguir manteniendo el sistema financiero tal y
como lo están moldeando el anterior y el actual gobierno con las
reformas que han realizado.
Hay que acabar con los privilegios y con el
poder político y mediático de los bancos si es que no queremos que los
banqueros acaben con la democracia." (Juan Torres López, 23/11/2012)
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