"Un juego de "y si...": ¿Qué pasaría si Alemania abandonase el euro, como pide el inversor George Soros?
Los mercados financieros y de divisas son los primeros en reaccionar a
la espantada alemana. Desde el resto de la unión monetaria fluye una
gran cantidad de liquidez hacia Alemania. La nueva divisa se aprecia de
golpe un 50 por ciento con respecto al euro; un marco cuesta ahora 1,50
euros.
Los activos invertidos en Alemania pierden --en euros-- buena
parte de su valor. Al mismo tiempo, el valor de las garantías del Estado
alemán en el fondo europeo de rescate disminuye bruscamente. A
principio, el riesgo de las finanzas públicas disminuye.
En el resto de la eurozona, los mercados financieros sufren grandes
perturbaciones. El BCE, que ha trasladado su sede de Fráncfort a París,
anuncia compras ilimitadas de bonos, con lo cual los banqueros del BCE
calman las bolsas.
Al mismo tiempo, devuelven los depósitos de Alemania
en el MEDE imprimiendo euros. En el ínterin, esos depósitos han perdido
un tercio de su valor. El Bundesbank, por lo tanto, sufre grandes
pérdidas y la deuda del Gobierno alemán se infla consiguientemente.
Tras unas semanas de alivio por haber escapado de la crisis, varios
grandes fabricantes de coches declaran que sus ventas se han venido
abajo en la nueva eurozona. Los coches alemanes son ahora demasiado
caros para los demás europeos. Los fabricantes recurren a las jornadas
laborales acortadas y a despedir trabajadores.
Un poco después, la Confederación de Empresarios afirma que la
economía alemana ya no es competitiva y pide a los sindicatos alemanes
que los salarios se moderen. Pasado un trimestre, la Oficina Federal de
Estadísticas anuncia que el superávit de la balanza de pagos por cuenta
corriente alemana se ha quedado en la mitad porque las exportaciones a
lo que queda de la eurozona se han hundido.(...)
En el resto de la eurozona, los países en crisis ganan tiempo para
acumular ahorros. Los demás países también incrementan sus depósitos en
el fondo de rescate del MEDE para compensar la ausencia de Alemania.
Se suspende el pacto fiscal y lo reemplaza un pacto de estabilidad.
Por este, los países se comprometen a cumplir un objetivo de inflación
para evitar desequilibrios en la balanza de pagos por cuenta corriente.
El MEDE se transforma en Fondo Monetario Europeo (FME). Los países con
grandes superávits o déficits por cuenta corriente deben ceder una parte
de lo que ingresen gracias al impuesto de la renta al FME.
La balanza por cuenta corriente de Alemania ahora se ha equilibrado
gracias al brusco declive de las exportaciones. La economía alemana está
pasando por una rápida desaceleración. El sector exportador está en
recesión y reduce de modo general sus plantillas.
La economía, afectada
por unos tipos de interés más altos, también empieza a perder impulso en
el sector interno. En el resto de la eurozona, sin embargo, la
situación económica se va estabilizando poco a poco. (...)
La Volkswagen anuncia que traslada gran parte de su producción
automovilística al resto de la eurozona porque "el mercado alemán es
demasiado pequeño para nuestra producción y necesitamos una mayor
seguridad en los tipos de cambio".
El valor de las acciones de la
Volkswagen aumenta mucho. BMW y Daimler confirman que tienen planes
parecidos. Como los ingresos fiscales disminuyen, el tope de deuda
obliga a efectuar despidos en el sector público. Las negociaciones
salariales acuerdan un aumento de solo medio punto porcentual.(...)
Al año de haber dejado el euro, Alemania ha acabado en una recesión
profunda con un aumento brusco del desempleo. Mientras, la demanda
interior se hunde, ya que los pequeños aumentos salariales y los
despidos están haciendo que el consumo decrezca.
Al mismo tiempo, más y
más empresas anuncian que desplazan puestos de trabajo a la eurozona,
Estados Unidos o Asia. La Bolsa de Frankfurt ha perdido buena parte de
su importancia; la de París, en cambio, la ha ganado. El capital
financiero huye de Alemania. La subida de valor del marco está ahora
estancada.
La eurozona ahora se ha estabilizado y muestra crecimiento económico,
aunque sea débil. En particular, las exportaciones de los países en
crisis --hacia Alemania, sobre todo-- han aumentado. Volkswagen proyecta
expandir sus plantas de producción en España y piensa construir otra en
Grecia.
A los dos años, el crecimiento de lo que queda de la eurozona es de
nuevo de bastante más de un dos por ciento. La producción de Alemania,
en cambio, se ha estancado y el desempleo sigue siendo alto. Alrededor
de 200 economistas alemanes publican un vehemente llamamiento para que
Alemania aumente su competitividad.
El mercado laboral de Alemania es
demasiado inflexible, los salarios demasiado altos y las prestaciones
sociales demasiado generosas. Dos años después de haber abandonado el
euro, escriben los economistas, Grecia y España salen para delante
mientras que la economía alemana va a trancas y barrancas." (Gustav Horn, Presseurip, 14/11/2012)
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