2.12.12

Lluís Martí, de 54 años, ha paralizado el desalojo de su casa en cinco ocasiones. Asegura que es la primera persona en España que lo ha conseguido.

"Lluís Martí, de 54 años, mecánico de profesión, separado y padre de un niño de 10 años, ha paralizado el desalojo de su casa en La Bisbal del Penedés, un pueblo a 30 kilómetros de Tarragona, en cinco ocasiones.

 Asegura que es la primera persona en España que lo ha conseguido. Entre otras causas por la ayuda de 30 personas de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) que el 3 de noviembre de 2010 rodearon su casa con pancartas para impedir el desalojo.

 “Mi caso se ha archivado. Se suspendió por voluntad del banco (Cataluña Caixa). Debía más de 100.000 euros, pero no tenía trabajo desde 2009. Sigo en mi casa y no la voy a dejar”, dice. 

Con esta iniciativa arrancó la campaña Stop Desahucios de la PAH que hoy ha logrado paralizar 500 desalojos y se ha convertido, junto a movimientos como el 15-M, en la punta de lanza de iniciativas ciudadanas contra la vieja Ley de Ejecución Hipotecaria. 

Ada Colau, de 38 años, licenciada en Filosofía y trabajadora en un observatorio de derechos sociales, es una de las impulsoras de esta plataforma que en solo dos años ha crecido como hongos por todo el país. “Hemos conseguido pequeñas grandes victorias, como daciones en pago antes de la subasta y condonaciones de deuda después de la subasta. Centenares de Ayuntamientos nos apoyan pidiendo que se cambie la ley”.

Con ese objetivo, PAH y otros colectivos han reunido 600.000 firmas y presentado una iniciativa legislativa popular ante el Congreso para lograr la dación en pago retroactiva. Martí Batllori, letrado de la PAH, califica de “tortuosa y conflictiva” la presentación de esta iniciativa y augura que alcanzarán el millón de firmas.

 Para Pablo Matos, portavoz de vivienda del PP en la anterior legislatura, la dación en pago es un “disparate porque lo que consigue es la pérdida de la vivienda y el abandono del hogar familiar”. (...)

Ada Colau, la activista de la campaña Stop Desahucios, considera insuficientes las medidas del Gobierno. “Las moratorias parciales no son la solución. Se habla del desahucio, pero no de la deuda. La gente tiene que poder liberarse de esa carga. No se les puede dejar excluidos de por vida.

 Definir colectivos vulnerables es otra equivocación, ya se hizo con el código de buenas prácticas, que ha sido un fracaso. Con este decreto el caso de la señora que se suicidó en Barakaldo no entraría: era un matrimonio con trabajo y un hijo de 21 años”.
 
Guillem Soler, de 36 años, titular de un juzgado de Barcelona, es uno de los pioneros en denunciar los abusos de los desalojos. Hace dos años y medio, cuando estaba al frente de un juzgado de Sabadell y casi nadie hablaba del drama, planteó la inconstitucionalidad de la ley de ejecuciones hipotecarias, pero el Constitucional avaló la vieja ley de 1909.

 En su opinión el ciudadano está indefenso y lo explica así: “Cuando un ciudadano pierde la vivienda por no pagar no puede alegar, no puede paralizar la ejecución. Si quiere hacerlo tiene que ir a un proceso distinto. Es una ley restrictiva del derecho de defensa”.

La moratoria de dos años aprobada por el Ejecutivo para las familias que no ingresen más de 19.200 euros al año es para Soler puro maquillaje. “El fondo de este problema es este sistema injusto que requiere que se cambie la ley.

 Hace falta una reforma legislativa a fondo”. El juez propone dos opciones; la dación en pago o la modificación de la ley procesal para que el banco en vez de quedarse con la casa por el 60% de su valor lo haga por el 80%. “Así quedaría poca deuda por pagar”, apostilla. Y añade: “tienen que tener efecto retroactivo porque de no ser así el problema continúa”.

Edmundo Rodríguez, de 49 años, magistrado de la Audiencia Provincial de Álava, reclama suprimir el procedimiento de ejecución hipotecaria y destaca la indefensión de los miles de afectados, que además carecen de abogado. “Yo lo haría desaparecer. Hay que ir a uno ordinario y común para los acreedores. 

Hay que ampliar las causas de oposición del acreedor: por cláusulas abusivas o intereses de demora desproporcionados; establecer que el inmueble que se ejecuta sirva de vivienda familiar; que sea obligatorio para los deudores la intervención de letrado. Ahora en el 95% de los casos no hay oposición. Y como no hay oposición ejecutamos y subastamos por dos duros”.

Una encuesta con 6.000 casos recogidos por la plataforma de afectados PAH ofrece datos sorprendentes: el 82% de las viviendas ejecutadas eran el hogar de al menos un menor; el 65% eran españoles; más de un 40% había suscrito una hipoteca entre 100.000 y 200.000 euros; un 49,1% se encontraba en el paro.

 La lista de las entidades ejecutantes la encabezan Bankia con un 16%, y el BBVA con un 12%. “Los afectados están desesperados, no se les ocurre ir al Colegio de Abogados a pedir defensa. Cuando vienen sin letrado tenemos un problema”, confiesa el juez Rodríguez.

El abogado Rafael Mayoral, de 38 años, ha asistido en Madrid a decenas de desalojos. No imaginaba que el movimiento que iniciaron unos pocos llegaría tan lejos. Se ha implicado porque cuando se notifica la demanda de ejecución al deudor no se le informa de su derecho a la defensa gratuita. 

“El afectado está indefenso, no tiene información sobre el procedimiento. Además, si no lo pides el banco te carga las costas”, dice. Cien letrados han creado un turno solidario para asistir a desalojados y redactar escritos. 

José Luis González Armengol, decano de los jueces de Madrid, reclama una reforma que va más allá de la que acaba de aprobar el Gobierno. Esta es su receta: “Hay que ir a un cambio legislativo que lleve anejos otros aspectos legales del Código Civil en el que se fije la dación en pago. El banco es un acreedor privilegiado. 

Hay que garantizar el compromiso de las Administraciones con las viviendas sociales. Se tiene que potenciar el mercado de alquiler para llegar a estándares europeos. La compra implica más riesgos. Estamos pagando las consecuencias de una política de vivienda equivocada”.

La moratoria de dos años aprobada por el Gobierno para los más vulnerables es un error para José María Fernández Seijo, de 47 años, el juez que recurrió ante el Tribunal de Justicia de la UE el caso de Mohamed Aziz, un obrero marroquí residente en Cataluña, una iniciativa que amenaza con tumbar la ley hipotecaria española. El dictamen de la abogada general del tribunal, califica de abusiva la normativa.

 “La moratoria por sí sola es peligrosa si no hay una quita. Debería ir acompañada de la reestructuración de la deuda. Si la paralizas lo que haces es retardar el problema porque los intereses siguen creciendo. Si no rebajas la deuda no hay solución definitiva. Además, las clases medias deberían beneficiarse, no solo las clases más bajas”.

La futura sentencia europea augura que la ley española está muerta. Algunos lo ven tan claro que ya proponen la paralización de todos los desahucios. Ángel Dolado, de 50 años, juez decano de Zaragoza y presidente del Foro Judicial Independiente, dirige esta iniciativa. “Para evitar males mayores hay que suspenderlos.

 Hemos redactado un formulario a modo de auto que estamos distribuyendo en toda España. Queremos que las juntas de jueces valoren la posibilidad de pararlos”. El abogado Mayoral asegura que mañana numerosos afectados pedirán la suspensión de sus desalojos en juzgados en todo el país. Y esgrimirán el informe de la abogada del tribunal europeo. “Vamos a ver si lo atienden los jueces”, se pregunta.

Diego Gutiérrez, de 37 años, juez en Lleida, cree que sí: “Hay que hacer algo. Hay un compromiso de parte de la judicatura para afrontar estas situaciones tan dramáticas. Algunos compañeros se plantean suspender algunas ejecuciones hasta que el tribunal europeo se pronuncie”.

 José Francisco Cobo, de 55 años, el magistrado de la Audiencia de Navarra que dictó uno de los primeros autos críticos con el sistema de desahucios, recita todo el acerbo comunitario en materia de protección a los consumidores y apostilla: “Me parece una posibilidad correcta y razonable. Deberíamos ir por ahí”.

Otros como Juan Antonio Xiol, presidente de la Sala Primera del Tribunal Supremo, buscan vías más complejas y estudian si es posible plantear recursos a los autos de desalojo ya que la casación exige proceder solo contra sentencias: “No es fácil, pero no imposible.

 La novedad sería la apelación ante la Audiencia, y contra la sentencia de esta cabe el recurso de casación. Buscar alguna vía para que lleguen ante el Supremo”.
El movimiento ciudadano continúa y el decreto del Gobierno calienta todavía más los debates en los foros de los jueces."     ( , El País, Madrid 18 NOV 2012)

No hay comentarios: