"En 2012, los bancos han usado ese caudal de liquidez para comprar de
forma masiva títulos de deuda pública de sus respectivos países. Tomemos
por ejemplo a España. El BCE, a través del LTRO, ha prestado a los
bancos españoles 300.000 millones de euros a 3 años con un tipo de
interés del 1%. |7|.
Con una parte de este dinero, los bancos han
incrementado fuertemente sus adquisiciones de títulos de deuda emitidos
por el estado español. La evolución ha sido espectacular. A finales de
2006, los bancos españoles eran titulares de deuda pública de su país
por un valor de sólo 16.000 millones de euros, mientras que en 2010,
tras haber incrementado la compra de deuda pública, esa cantidad pasó a
63.000 millones.
En 2011 aumentaron aún más las compras, llegando a ser
titulares de 94.000 millones de euros en deuda española. Gracias al
LTRO, las adquisiciones se dispararon, literalmente. El volumen del que
son titulares los bancos se duplicó en el lapso de unos meses hasta
alcanzar, en julio de 2012, los 184.500 millones euros. |8|
Es necesario
mencionar que es una operación muy rentable para ellos. Habiendo
recibido el dinero al 1%, pueden comprar con él títulos de deuda
española a 10 años con un interés que ha variado entre el 5,5 y el 7,6%
en el segundo semestre de 2012.
Veamos a continuación otro ejemplo: Italia. Entre finales de
diciembre de 2011 y marzo de 2012, los bancos italianos reciben créditos
del BCE por valor de 255.000 millones de euros en el marco del LTRO
|9|. Mientras que a finales de 2010 tenían títulos de deuda pública de
su país por valor de 208.300 millones de euros, a finales de 2011, pocos
días después de que el LTRO comenzase a funcionar, el montante era de
224.100.
A partir de ese momento, los bancos emplearon los créditos que
recibían del BCE para comprar títulos de deuda italiana. En septiembre
de 2012, llegaron a ser titulares de 341.400 millones de euros |10|. Lo
mismo que en el caso español, la operación reporta una alta rentabilidad
a los bancos: han recibido el dinero al 1% y con la compra de deuda
italiana a 10 años obtienen un interés que ha variado entre el 5 y el
6,6% en el segundo semestre de 2012.
Este mismo fenómeno se ha producido en la mayor parte de los países
de la zona euro. Se ha producido una reubicación de una parte de los
activos de los bancos europeos en dirección a su país de origen. En
concreto, se constata que durante 2012 se ha producido un aumento
sustancial del porcentaje de la deuda pública de un país dado que está
en manos de instituciones financieras de ese mismo país.
Este hecho ha
tranquilizado a los gobiernos de la zona del euro, en particular a los
de España e Italia, pues vieron que tenían menos dificultades para
vender a los bancos los títulos de deuda que emitían.
El BCE parecía
haber encontrado la solución. Con sus préstamos masivos a los bancos ha
conseguido salvarlos de una situación crítica, al tiempo que evitó que
algunos estados tuviesen que poner en marcha nuevos planes de salvamento
del sector bancario.
El dinero cedido en préstamo se empleaba, en
parte, para adquirir títulos de deuda pública de los estados de la zona
euro. Con ello se consiguió frenar el ascenso de los tipos de interés de
algunos de los países más frágiles e incluso llevó a una bajada del de
algunos otros.
No es difícil comprender que, desde el punto de vista de los
intereses de los ciudadanos de los países en cuestión, habría sido
necesario adoptar un enfoque completamente diferente. El BCE debería
haber concedido los préstamos directamente a los estados y a un interés
por debajo del 1% (como lo ha hecho con los bancos privados desde mayo
de 2012), o incluso a interés cero. Igualmente, habría sido necesario
socializar los bancos, poniéndolos bajo el control de los ciudadanos.
En vez de ello, el BCE ha puesto toda su atención en los bancos
privados y les ha abierto una línea de crédito ilimitada a un tipo de
interés bajísimo (de entre el 0,75 y el 1%). Bancos que, a su vez, han
hecho un uso dispar de este maná estatal.
Como acabamos de ver, por una
parte, han comprado deuda soberana de países que, como España e Italia,
se encontraba sometidos a una gran presión y se han visto obligados a
concederles una remuneración elevada (de entre el 5 y el 7,6% en la
deuda a 10 años). Por otro lado, del crédito que les concedió el BCE,
han depositado una parte… ¡en el BCE!
Los bancos tenían en el BCE entre
300.000 y 400.000 millones de euros en depósitos a un día con una
remuneración del 0,25% a principios de 2012 y del 0% desde mayo de 2012.
¿Por qué hacen esto? Porque deben mostrar al resto de banqueros y al
resto de actores privados que conceden créditos (money market funds,
fondos de pensión, compañías de seguros) que disponen permanentemente de
dinero líquido con el que poder hacer frente a la explosión de las
bombas de relojería que se encuentran escondidas en sus libros
contables.
Si no tuviesen ese dinero líquido, los posibles prestamistas
les darían la espalda o les obligarían a aceptar tipos de interés muy
elevados. Otra medida que aplican los bancos para tranquilizar a los
prestamistas privados es la compra de deuda soberana de estados que no
presentan riesgos a corto o medio plazo: Alemania, Países Bajos,
Francia…
Y lo hacen con tal avidez que estos países pueden permitirse
venderles su deuda a 2 años con un tipo de interés del 0% o incluso con
un rendimiento ligeramente negativo (sin descontar el efecto de la
inflación).
Los intereses pagados por Alemania y el resto de países
considerados como financieramente sólidos se han reducido
considerablemente gracias a la política seguida por el BCE y al
agravamiento de la crisis que afecta a los países llamados periféricos.
Hemos asistido a una huida de capitales de la periferia europea en
dirección al centro.
Los títulos alemanes son tan fiables que, en caso
de necesidad de dinero líquido, se pueden vender sin pérdidas de un día
para otro. Los bancos no los compran con la perspectiva de conseguir
ganancias, sino para tener cierta cantidad de dinero permanentemente
disponible (sea en el BCE o en forma de títulos absolutamente líquidos)
que les permita dar impresión de solvencia (a menudo falsa) y poder
hacer frente a imprevistos que se puedan presentar.
El beneficio lo
sacan prestando dinero a España e a Italia, con lo que contrarrestan las
perdidas que pudiesen sufrir con sus títulos de deuda alemana. Es de
gran importancia señalar que los bancos no han incrementado el número de
préstamos a las familias ni a las empresas, a pesar de que uno de los
objetivos oficiales de los préstamos concedidos por el BCE era que
aumentasen aquellos con el objetivo de estimular la economía." (Eric Toussaint, CADTM, Attac Madrid, 10/01/2013)
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