"Las firmas de Paulino Cubero y Alejandro Tejedor están entre las 322
cartas de dimisión de directivos de la sanidad presentados el pasado
martes en la Consejería de Sanidad por representantes de la Plataforma
de Centros de Salud de la Comunidad de Madrid. (...)
A: Es una evidencia que los sistemas públicos
disminuyen la mortalidad poblacional ¿Cuánto cuesta la prevención?
España es un país puntero en programas de prevención si lo comparamos en
inversión per cápita por ciudadano con Estados Unidos, Francia o Gran
Bretaña. ¿Hablamos de dinero? No. Estamos hablando de atención próxima,
equitativa y de calidad. (...)
¿Están las empresas privadas, como Capio, detrás de todo esto?
P: Tienen una capacidad de influencia muy grande. Andan de despacho en despacho negociando y haciendo camino. Cuando tengan el 30% de la asistencia sanitaria madrileña, su capacidad de influencia será todavía mayor.
Y cuando tengan el 50% serán ellos los que marquen
las reglas y los precios. Ahí habrán acabado con la equidad. Es como la
liberalización de las comunicaciones y la energía. ¿Qué ahorro ha
supuesto para el ciudadano? Ninguno.
A: Además, las aseguradoras privadas están pendientes de ver hasta dónde se pueden meter. Ya están participando a pequeña escala.
Los defensores de la privatización aluden constantemente a
los ejemplos de Cataluña, ¿es una posible solución para la sanidad
madrileña?
A: No se puede poner en la mesa de negociación de Madrid el modelo catalán como ejemplo porque no tiene nada que ver. Las empresas que están detrás de los centros sanitarios en Cataluña no tienen ánimo de lucro y hay una reinversión de los beneficios y eso es otro modelo. Lo que ocurre allí está dentro de un paraguas público con un control.
Entonces va más por el modelo valenciano…
A: Sin ninguna duda: el modelo fracasado de hospitales como el de Alzira es el que quieren implantar aquí. En pocos congresos se han presentado resultados buenos diciendo ‘señores esto ha sido la bomba’. Off the record, lo que se oye es que ‘no se puede volver a repetir este modelo’.
P: Es el camino del negocio, de generar dinero que vaya a manos privadas.
¿Os sentís los conejillos de indias de algo que podría ser un modelo extensible al resto del Estado?
A: No hay nada que experimentar. Ya se ha probado. El caso de Valencia ya demuestra el fracaso de la privatización de la sanidad. No podemos dejar nuestra sanidad en manos privadas porque el político se va, pero el paciente y el proceso de enfermar se quedan. Los políticos pueden dejar a su paso algún desastre poco recuperable.
Se ha dicho muchas veces que España tiene una de las mejores sanidades públicas del mundo. ¿Qué opináis al respecto?
A: Si te fijas en lo que se invierte y en la infraestructura que tiene el país, sí.
P: Mejorable, pero de las primeras a nivel mundial. (...)
¿Cuáles son las prioridades de cambio?
P: España tiene un buen sistema de salud que en los últimos años está dando signos de agotamiento por la gestión. Lo primero que habría que hacer es invertir en unos buenos gestores públicos profesionales y cualificados.
Este país tienes unos maravillosos
gestores de los cuales los políticos no se fían. Mientras se sigan
poniendo personas porque son del partido y no porque son capaces, no hay
nada que hacer.
A: ¿Qué es lo que hay que mejorar para que no hunda el sistema sanitario? La integración de ciudadanos: estrategias de prevención y cronicidad, de control de resultados con un feedback y la implicación de todos los factores.
P: La prioridad para que haya una gestión transparente es que los gestores sean creíbles y que las cuentas sean públicas. Si no cambiamos el sistema podemos invertir todo el dinero que queramos que se escurrirá entre los dedos." (La Marea, 11/01/2013)
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