"El pasado 3 de diciembre tuvo lugar la solicitud formal de “rescate bancario”
por parte del Gobierno de España a la Comisión Europea. El importe
solicitado es de 39.465 millones de euros, equivalente al 3´7% del PIB (...).
Se trata de una cantidad muy
importante, superior a las nóminas de los funcionarios de todo el
Estado (33.290 millones de euros); siete veces superior a las
Inversiones Reales del Estado (5.252 millones de euros) o diez veces
superior al presupuesto del Ministerio de Sanidad (3.385 millones de
euros) para el año 2013.
Sin
embargo, sería erróneo afirmar que ese es el coste del rescate de
nuestro sistema financiero: lo que acaba de aprobarse es solo un episodio más
de un largo proceso que se inició en 2009 con la intervención de Caja
Castilla – La Mancha (28 de marzo de 2009) y del que quedan por cumplir
aún varias etapas.
El actual rescate es pues una fase de algo más amplio
que podríamos llamar “proceso de reestructuración del sistema financiero español”.
El coste y el reparto de la carga del proceso resulta difícil por varias razones.
En primer
lugar porque, como indicábamos, el proceso aun está en marcha y tardará
años en finiquitarse: aún no conocemos todos los costes y menos aún su
importe.
En segundo
lugar porque las ayudas a la banca se han producido (y se producirán)
mediante una amplia variedad de instrumentos financieros con y sin
reflejo presupuestario, e incluso con la creación de nuevos organismos ad hoc
(FAAF, FROB, SAREB…); en un proceso de ingeniería financiera que resta
transparencia al proceso y trata de enmascarar el coste para las
Administraciones Públicas (déficit público, deuda pública) y para los
ciudadanos.
En tercer
lugar porque el proceso ha conllevado la aplicación de medidas de
política económica con impacto directo en el bolsillo de los ciudadanos
(reforma laboral, reforma tributaria, congelación de pensiones, recortes
en servicios públicos, etc) pero de difícil cuantificación.
Teniendo
en cuenta tales dificultades nuestro propósito en las líneas que siguen,
es lograr una primera aproximación a dicho coste, sin pretensión de dar
por cerrado el análisis. (...)
5.- Conclusiones.
De acuerdo
con nuestras estimaciones, el volumen de recursos inyectados por el
Estado en el sistema financiero español asciende a 126.733 millones de
euros, equivalente al 11´9% del PIB, de los cuales 41.249 millones son
ya irrecuperables. Paralelamente, el BCE ha inyectado otros 340.000
millones de euros, equivalentes al 32% del PIB.
La venta de bancos a precios simbólicos ha sido una operación muy gravosa por la cual se han perdido 13.548 millones de euros.
Estas
estimaciones habrán de ser revisadas en el futuro puesto que
probablemente se incrementarán a consecuencia de la puesta en marcha de
la SAREB y de la venta de los bancos que aun permanecen en manos del
Estado." (Econonuestra, 17/01/2013)
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