"Se resiente el menú doméstico y ya se percibe su efecto sobre la
salud. Los médicos están anotando síntomas que no aparecen en las
estadísticas. "Comentamos entre compañeros cómo han aumentado los casos de herpes zoster, algo anormal en esta temporada. Pues bien, creemos que se debe a una bajada de defensas,
además de a otras enfermedades como puede ser el estrés, también
originado por la crisis.
La caída en el consumo de antioxidantes -y el
aceite de oliva es uno de ellos- acelera ese descenso de defensas, que
se observa sobre todo en problemas de piel y de cabello. Son síntomas
que no detectamos en una analítica, pero que cada vez se presentan más y
que nos resultan superficiales cuando los pacientes vienen a pedirnos
unas vitaminas, pero la tendencia es preocupante", asegura la doctora
generalista y experta en nutrición, Mª José Martínez Caballero.
En un ambulatorio del barrio de Arguelles, en Madrid, también han
notado la crisis en las consultas. "Hay problemas que no son graves,
pero asociados a deficiencias en la alimentación que estamos detectando
con mayor frecuencia.
En este barrio, en el que tradicionalmente vivía
mucha tercera edad, han repuntado los niños, que nos cuentan que se han
venido a casa de los abuelos. El euro por receta se está notando
bastante, te piden menos recetas porque las pensiones no dan", relata un médico que prefiere mantener el anonimato. (...)
Hay un efecto psicológico claro en esta elección aunque
ha disminuido también la venta del despiece y ha aumentado el pollo
entero porque sale más barato. En el caso del vacuno se comen menos
piezas nobles, como solomillos o chuletas y más carne picada. Las
familias están ajustando el gasto todo lo que pueden".
Percepción que constata también Pedro Barato: "Crece el aumento del
consumo de pollo o de cerdo, mientras cae el de ternera. Aunque esto es
un asunto de mentalidad, de veras. Entre el filete de ternera y el de
pechuga de pollo hay poca diferencia, pero perdura la idea de que la
ternera es más cara.
Cuando de la ternera prácticamente se aprovecha
todo y en el pollo, hay huesos y algunos desechos". Los productos
básicos regresan a las ollas. La operación kilo navideña se traslada a
las propias cocinas.
"La gente vuelve a consumir productos básicos, como
la patata, las lentejas o los garbanzos y se estabiliza el consumo de productos de cuarta gama, como las ensaladas mezcladas, lavadas y envasadas, por ejemplo". (Pilar Portero y Ana Cañil, Huffington.post, 10/01/2013)
No hay comentarios:
Publicar un comentario