"El 20 de mayo de 2004, en el aeropuerto sueco de Gotemburgo, había un
hombre especialmente feliz. Recibía agasajos y lucía orgulloso una
bufanda de su equipo, el Valencia, proclamado la noche anterior campeón de la Copa de la UEFA al vencer al Marsella por 2 a 0.
Francisco Camps,
presidente de la Generalitat valenciana, era entonces un gestor
modélico, admirado por sus compañeros del PP en el resto de España.
Miembro de varias peñas valencianistas, no dudó, en sus ocho años de
presidente del Consell, en ayudar financieramente al Valencia y, por
extensión, a los demás clubes de fútbol profesionales valencianos. Hasta
el final de su mandato.
Antes de renunciar, el 28 de julio de 2011,
acosado y desprestigiado por su relación con la trama Gürtel, Camps dejó
un último servicio: avalar, a través del Instituto Valenciano de Finanzas
(IVF), los diferentes préstamos que esos clubes, acuciados por deudas
gigantescas, iba pidiendo. Un regalo envenenado para su sucesor, Alberto Fabra.
El Valencia, el Hércules y el Elche ya han anunciado que no pagarán
esos créditos: 118 millones de euros. Las entidades bancarias ejecutarán
el aval de la Generalitat y esta se convertirá en la máxima accionista
de tres clubes profesionales, contraviniendo la Ley de las Sociedades
Anónimas Deportivas, que prohíbe controlar el 5% de más de una sociedad
anónima deportiva en la misma competición.
Los impagos se le apilan a la Generalitat. A las farmacias, a las
personas dependientes y a los hospitales de gestión privada, entre otros
muchos. Y los recortes masivos disparan contra la educación, la sanidad
y la investigación. Pero el Consell debe hacer frente ahora a la deuda de 86 millones con Bankia de la Fundación del Valencia CF,
cuyo consejo de administración cobró una remuneración, en la campaña
2011-12, de 1.686.915 euros.
Eso incluye el sueldo del presidente,
Manuel Llorente, de 340.000 euros, y una indemnización al
exvicepresidente Javier Gómez, de unos 700.000 euros, tras dejar
Mestalla para fichar como asesor de la Liga de Fútbol Profesional." (El País, 20/01/2013)
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