"¿Cómo reaccionarán los inversores en deuda española a los últimos
indicios de que pueda existir una gigantesca cuenta B en las finanzas
del Partido Popular (un slush fund, según la siniestra frase
inglesa, siempre relacionada en el imaginario occidental con Watergate,
que empieza a aparecer en los titulares de la prensa estadounidense )?
Es
una cuestión clave . Porque si los inversores pierden aquel apetito de
riesgo recuperado a duras penas en los últimos meses , y la prima de
riesgo vuelve a subir, el peligro para el futuro de Mariano Rajoy será
mucho mayor que el que supone el ex tesorero de su partido Luis
Barcenas.
En otras circunstancias, otro escándalo de corrupción
en España resultaría anecdótico para los “vigilantes” del mercado de
bonos que entienden muy bien la necesidad de crear cuentas B en la sombra
y pagar sobresueldos millonarios a quienes les pueden facilitar la
labor de optimar los retornos sobre una inversión.
Pero este escándalo
puede haber llegado en el peor momento; en un punto de inflexión en los
mercados financieros. Es más, puede poner en entredicho otra vez la
capacidad para gobernar de un partido que reconoce haber nombrado a un
presunto delincuente como su tesorero. (...)
Pero lo cierto es que muchos traders ya creían que el repunte
de la deuda española estaba tocando su fin incluso antes del escándalo.
Los mercados vuelven a contemplar las consecuencias desoladoras de la
austeridad sobre el crecimiento y el empleo y, por tanto, la
sostenibilidad de la deuda , así como la ausencia de un plan europeo de
recapitalización de la banca para romper el enlace “pernicioso” (FMI
dixit) entre banca y deuda soberana.
Pierde fuerza el efecto “virtual ”
del programa de transacciones monetarias completas (OMT) , o sea el
compromiso de comprar bonos españoles, del BCE. Wolfgang Munchau recuerda estas ausencias en su columna del FT hoy.
“Lo
cierto es que está perdiendo gas ahora mismo y creo que habrá un
problema si los mercados empiezan a vender porque España no ha entrado
oficialmente en la OMT de modo que estas acusaciones sobre Rajoy pueden
complicar eso”, me dijo el domingo Peter Tchir , gestor del hedge fund
TF Market advisors en Connecticut .
Las últimas señales de
deterioro financiero, son una subida de 22 puntos básicos del tipo sobre
el bono a diez años hasta 5,42%, el mas alto desde mediados de
diciembre que puede convertirse en una subida de los costes de
financaición para la enorme cantidad de deuda española que se tiene que
emitir este año.
Commerzbank advirtió sobre posibles “consecuencias
devastadoras” del escándalo y aconsejó vender deuda española conforme
“los riesgos políticos aumentan”, segun Reuters. Barry Eichengreen,
experto en sistemas monetarios, notó en una conversación que mantuvimos
en Davos hace semana y media que “de la misma manera que los mercados
sufren excesos de pesimismo atraviesan momentos de optimismo excesivo.
Este puede cambiar de la noche a la mañana”.
Es poco probable que
los indicios de corrupción galopante en el partido gobernante español,
ya de por si , desencadenen el cambio radical de sentimiento que
Eichengreen vaticina. Pero, hay algo que no se ha comentado en los ríos
de tinta gastados sobre el caso Barcenas, que sí puede deteriorar otra
vez la imagen del gobierno del PP que se percibe en los mercados. La
competencia de Mariano Rajoy como gestor.
Esta competencia se
puso en entredicho inmediatamente tras tomar el PP las riendas del
gobierno en el 2011 debido a una política de comunicación desastrosa.
Rajoy adoptó un tono desafiante respecto a los objetivos del déficit que
levantó ampollas en Bruselas.
Se realizó una gestión desastrosa de las
percepciones del grado de resistencia de la banca para soportar una
segunda recesión, que acabó con la sorpresa del agujero de Bankia. Se
desacreditó de manera temeraria al Banco de España. Se dio un mensaje
confuso respecto a como se recapitalizaríala banca y con qué fondos.
En
general, Rajoy dio la impresión de ser un líder distante, desconectado y
escasamente informado sobre la forma de comunicarse en el lenguaje
complejo y nada lineal de los mercados financieros. Durante la Eurocopa
de fútbol, su decisión de ir a un partido de la selección española en
plena crisis le convirtió en objeto de burla de los comentarios
financieros en Wall Street y la City.
Luego, esta impresión de un
gobierno inepto en su gestión de comunicación ante los mercados, fue
reforzado por la negativa de España a apuntarse al programa de
transacciones monetarias( OMT) del BCE (el apoyo alemán a este rechazo
al programa que Mario Draghi había arrancado heroicamente de las garras
del Bundesbank, reforzó la sensación de que Rajoy no sabia quien era su
amigo y quien su enemigo) .
Eichengreen resumió todo esto al decir que
España tiene un problema de “competencia de gobernación”.
Posteriormente,
una vez que Draghi hubiese confirmado su oferta generosa de “hacer lo
que sea necesario” para salvar euro, los centros de poder financieros
empezaron a apreciar la parquedad de Rajoy .
Su repetición del lugar
común sobre el gallego en la escalera citado en una entrevista con el Financial Times
a principios de año fue interpetado por algunos lectores en Londres
como la prueba de un líder a la altura de los mercados por
inescrutabildad maquiavélica.
Pero cuando lideras un país que
atraviesa una crisis tan grave como la española, las percepciones
oscilan rápidamente entre astucia y autismo. Por eso, cualquier señal
que refuerza una impresión de Rajoy como poco competente puede hacer
mucho daño.
¿Cuál puede ser esa señal? Pues, por ejemplo, el hecho de
que en el 2008 eligiera como tesorero de su partido a un tipo como Luis
Barcenas, cuya melena agominada y patillas dickensianas dificilmente no
provocarán inquietud en la City, Francfort, y en Wall Street, aunque los
brokers entiendan perfectamente la lógica de aquellos 200 millones en
Suiza.
Porque la única defensa que le queda al gobierno español será
tachar de canalla y loco -un saboteador que quiere hundir a España en el
momento en el que remonta- a la persona que Rajoy eligió como máximo
responsable de las cuentas de su partido.
Dado este criterio de
selección , ¿quienes en el ciclotímico mundo de la deuda soberana, se
fiarán de la capacidad de Mariano Rajoy para elegir al equipo
responsable de las precarias cuentas de España y para hacer lo que ellos
creen necesario para salir de al crisis?
El Wall Street Journal
advierte hoy: “Si sigue el malestar por las acusaciones, podría
restringir la capacidad del gobierno para llevar a cabo más medidas de
austeridad (..) y esto puede inquietar a los inversores”. Con
advertencias como ésta , la “conspiracion” vuelve a cruzar fronteras, y
el cambio de sentimiento en los mercados ya está en marcha." (Andy Robinson, La Vanguardia, Rebelión, 05/02/2013)
(Esta es una versión en español de un artículo que estoy preparando para la revista neoyorquina The Nation)
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