"¿Se ha hecho desde el 2008 un trasvase de personal y pacientes de lo público a lo privado?
Descaradamente. Con la inauguración de los siete hospitales de
gestión privada en la Comunidad de Madrid (CAM) se pone en marcha ese
trasvase. Se empieza por trasladar 5.000 profesionales y abrir 2.000
camas, mientras se cerraban camas en el Hospital de La Paz o en el Ramón
Cajal.
¿Qué papel juegan los call center en el trasvase de pacientes?
Es algo muy grave. Desde esta centralita, pagada por la CAM, se
gestionan las consultas especializadas y los ingresos programados a
hospitales. Es una empresa privada que sistemáticamente deriva pacientes
rentables a lo privado y está mintiendo sobre los tiempos de espera.
¿Exageran los plazos?
Conozco cada vez más gente que le dicen que van a tardar tres meses
en operarle de una rodilla en el Hospital de la Princesa, por ejemplo.
El paciente elige esperar porque prefiere que le operen en la sanidad
pública, pero lo acaban llamando a los quince días, lo que evidencia que
el plazo de espera no era real.
¿Se juega con el miedo?
Sí, se aprovechan.
Ahora que habla del Hospital de La Princesa, ¿por qué cree que se propuso transformarlo en un geriátrico?
Por dinero. Actualmente los pacientes no rentables de la privada,
bajo cuerda, son atendidos por la sanidad pública. Lo que se intentó
hacer con La Princesa fue sacar ese procedimiento a la luz pública:
hacer un centro geriátrico con pacientes pluripatológicos no rentables y
que eso lo asumiese la sanidad pública. Es decir, para la sanidad
privada, los pacientes rentables.
¿Qué entendemos por un paciente rentable?
Un usuario joven con una sola patología.
¿Cuál cree que será el siguiente paso en la privatización de la sanidad madrileña?
Echar a los 5.000 profesionales que se contrataron para los
hospitales de gestión privada y hacer plantillas nuevas. Seguramente
recontraten a esas personas con otro tipo de contrato y condiciones. La
privatización conlleva la degradación de la profesión. Ahora ya hay
personal sanitario contratado solo para hacer guardias. Por ejemplo, en
la Fundación de Alcorcón se está contratando a gente solo las dos horas
que dura la extracción de sangre. (...)
¿Cómo se seleccionan los pacientes?
Yo conocí a una profesional que trabajaba en un hospital del País
Valenciano que me aseguró que en urgencias se seguía un método de
priorización de pacientes diferente al protocolo que se sigue en la
pública.
Los colores rojo, naranja y verde no corresponden a la gravedad
del paciente. Rojo es un usuario con seguro privado, naranja uno de
fuera del área sanitaria de ese hospital (que la Comunidad paga como
extra) y verde es el usuario que acude a su hospital asignado.
Esos
colores marcan en orden para ser atendidos, independientemente del
motivo que les haya llevado a cada uno a la puerta de urgencias.
¿Existe una relación directa entre el tiempo de atención y la sobre-medicación?
Cuando hay poco tiempo para reconocer a un paciente, aumenta el gasto farmacéutico.
¿Se podría ahorrar en el presupuesto sanitario reduciendo ese gasto?
Sin duda. Yo estuve casi diez años en el Parlamento y en cada
legislatura hice la propuesta de que se adaptase la dosis al
tratamiento, que se vendiese en frascos o por pastillas. No es lógico
que una sanidad pública que no tiene recursos le regale a las farmacias
unos beneficios del 30% o el 40%." (Entrevista a Ángeles Maestro, La Marea, 28/01/2013)
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