"A Rubalcaba le han ido creciendo los enanos desde hace tiempo por la
grada catalana. Después de la derrota electoral, no sólo en Cataluña
sino en Euskadi y en los comicios legislativos, el dirigente socialista
tiene que afrontar los mismos problemas que dejó aparcados en la
legislatura anterior porque siguen, en su partido, los mismos
protagonistas. (...)
El programa del circo ha sufrido un bloqueo y sus actores campando
por sus respetos y sorteando entre la incoherencia y la pelea por el
liderazgo en clave interna, desde que las iniciativas nacionalistas les
han situado frente al espejo. Y ayer, los compañeros catalanes de
Rubalcaba se aplicaron la frase de Montilla, dedicada en pleno debate
sobre el Estatut a Rodríguez Zapatero: «Te queremos, pero,queremos más a
Cataluña».
En cuanto los socialistas catalanes (14 menos una) anunciaron que
iban a avalar la consulta sobre el derecho de autodeterminación,
Rubalcaba quiso zanjar tan incómoda situación hablando de «coherencia»
porque el PSC iba a votar «lo que ha votado en Cataluña». ¿Seguro?.
El
PSC que dirige el muy cuestionado Pere Navarro votó en el Parlamento
catalán en contra de la resolución del derecho de autodeterminación. Le
costó lo suyo; es verdad. La fuga de voto de Maragall y cinco más que
rompieron la disciplina. Pero el PSC, como tal, se negó a avalar una
declaración de ruptura que ayer, sin embargo, en una iniciativa de
similares objetivos en el Congreso, dio por buena.
En cuestión de un mes, los socialistas catalanes, presionados por la
pérdida de influencia electoral y los sondeos de opinión, están
experimentando un verdadero vértigo ante la posibilidad de que las
opciones nacionalistas les barran del panel político hasta hacerlos
desaparecer.
Y ayer, el grupo dirigido por el mismo Pere Navarro que
pidió la abdicación del Rey en el preciso momento en que su compañero y
líder de partido, Alfredo Pérez Rubalcaba, se estaba fajando en el
debate del estado de la Nación (esos enanos…) apoyó la propuesta de
resolución relativa a la consulta soberanista. En Cataluña no, en el
Congreso de los Diputados, sí.
Carmen Chacón, pues, ha sido la única coherente en este recorrido.
Aprovecha la tensión para quitarse la barretina un rato porque, de lo
contrario, no encontraría hueco en su legítima aspiración a dirigir el
PSOE en un futuro no muy lejano.
Después de los primeros líos de
interpretación sobre las posibles sanciones a los diputados que
rompieron la disciplina de voto (Soraya Rodríguez, no; Elena Valenciano,
sí) dirigentes históricos como Guerra y Benegas veían inevitable la
ruptura entre el PSOE y PSC y Fernández Vara entonaba una despedida .
«La confusión que proyectamos es notable», se lamentaba un barón. Y
penosa. Una circunstancia que suele pasar factura." (TONIA ETXARRI, EL CORREO 27/02/13, en Fundación para la Libertad)
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