25.2.13

Podíamos haber centrado la devaluación interna en una rebaja sustancial de las cotizaciones a la Seguridad Social en lugar de hacerlo sobre salarios y empleos

"No estamos mejor que hace un año. (...)

Siempre resulta peligroso enfatizar que no había alternativa, que no se podía haber hecho cosa distinta de lo hecho. (...)

En tercer lugar porque, sencillamente, no es verdad: podíamos haber ampliado el rescate bancario para incluir a todo el país y, seguramente, la prima de riesgo estaría a la mitad que ahora; podíamos haber creado el banco malo en 2009 y el crédito fluiría ya a la economía real o podíamos haber centrado la devaluación interna en una rebaja sustancial de las cotizaciones a la Seguridad Social en lugar de hacerlo sobre salarios y empleos. (...)

Vivimos la segunda etapa de una batalla entre acreedores y deudores, entre quienes han tenido dinero para prestar y quienes lo han necesitado para realizar sus proyectos, colectivos cuyos intereses no son coincidentes. 

Como país, somos deudores y, sin embargo, hemos aceptado el relato y las medidas que emanan de los acreedores quizá, porque nosotros también tenemos poderosos acreedores internos. 

Defender los intereses del deudor era otra posibilidad que nos hubiera llevado, por ejemplo, a una moratoria en los desahucios cuando se producen determinadas condiciones sobrevenidas, a una revisión de la Ley Hipotecaria que equilibrara el tratamiento que ante un impago se le da a una empresa y a una familia, o a una batalla más fuerte por establecer estrategias de crecimiento en la Unión Europea. (...)

Es evidente que de una crisis por sobreendeudamiento no se sale sin sacrificios. Pero tan evidente como que no se sale, solo, a base de apretarse el cinturón cada vez más. Necesitamos crecer, generar ingresos nuevos que las políticas de austeridad no son capaces de generar.

Y, para ello, hacen falta condiciones previas en términos de estabilidad, confianza, rentabilidad, pero también, medidas conscientes que empujen el crecimiento.  (...)

Sobre este importante asunto, que determina las perspectivas de crecimiento para 2014, mi posición es clara: si no se hace algo distinto de lo hecho y dicho hasta ahora, si no se rectifica, si no se adoptan medidas de verdad y no cosméticas para fomentar el crecimiento en contra de la lógica seca de la austeridad, nada garantiza que la recesión vaya a finalizar este año.  (...)

Estamos a las puertas de la tercera fase de la confrontación acreedores/deudores: aquella en la que España se ponga lo suficientemente a punto y barata, como para que empresas y fondos extranjeros aparezcan con dinero fresco y ánimo comprador. No tengo nada en contra de ello. Solo que me gustaría poder negociar la venta desde una posición mayor de fuerza que la que tenemos, como país, en este momento.

 Y, para ello, hay muchas reformas que hacer, empezando por recuperar un clima interno y externo de confianza en nuestra clase política, demasiado golpeada por la confrontación por sistema, la negación de la realidad como método y la falta de reacción rápida, contundente e inequívoca ante el cúmulo de casos de corrupción que están surgiendo y que afectan al corazón mismo de las principales instituciones del país. 

Frente a la conjunción de «paro creciente y cuentas de Bárcenas», el futuro se derrite, ninguna campaña en defensa de la marca España es suficiente, ni basta con ganar o perder un debate parlamentario."          (Jordi Sevilla, 24/02/2013) 

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