"El bloqueo de todos los depósitos en los bancos de esta isla
mediterránea de solo un millón de habitantes ha sido la principal
concesión que Europa y el FMI han arrancado a Nicosia a cambio de un
préstamo de 10.000 millones de euros imprescindible para no declararse
en bancarrota.
Una vez más, la UE sale al rescate de la banca: la
paradoja es que esa ayuda se destinará en gran parte a sanear los mismos
bancos que en los próximos días ejecutarán la expropiación del dinero
de los ciudadanos con cuentas en Chipre, ya sean nacionales o
extranjeros. Quienes tengan más de 100.000 euros pagarán un gravamen
equivalente al 9,99% de sus ahorros; quienes no lleguen a esa cantidad
abonarán el 6,75%. (...)
La UE ha evitado hablar de una quita a los depositantes; legalmente, se
trata de un impuesto. Pero en el fondo es un recorte puro y duro a los
depósitos, que solían ser el producto financiero más seguro: el acuerdo
del Eurogrupo no respeta el límite de los 100.000 euros que en teoría
cualquier ahorrador europeo tiene asegurado por el Estado.
Con esa
medida, Nicosia recaudará 5.800 millones; una parte del rescate correrá
así por cuenta de los ahorradores chipriotas (y rusos, que concentran un
30% de los depósitos), y se aligera la carga de los contribuyentes
europeos. (...)
Así ha sido al final, aunque en el fondo de la decisión de hacer
pagar a los ahorradores hay que buscar, sobre todo, la sombra de las
elecciones alemanas: la canciller Angela Merkel consigue así impedir que
nadie en Alemania acuda a la imagen de que el rescate lo paga el
carnicero de Stuttgart, en lugar del oligarca ruso que lava su dinero en
Chipre.
Asumida la necesidad de reducir la cuantía de la ayuda, quedaban
pocas a posibilidades. Los líderes se negaban a una reestructuración de
la deuda y que Grecia pagase parte del desaguisado, a la vista de que la
quita decretada en su día para sus bonos abocó a Chipre a la ruina.
La
solución final trata de encontrar un precario equilibrio: mantener a
bordo al FMI, conseguir que Rusia se rasque el bolsillo (a través de los
depósitos, pero también con la petición de mejorar los plazos de
devolución y los intereses asociados a un rescate de 2.500 millones
concedido en 2011) y meterle un buen meneo a la economía chipriota y a
sus bancos. (...)
Más allá del corralito y del gravamen para los depósitos, el rescate
obliga a Nicosia a apretarse el cinturón a lo grande, con el paquete
completo: un ajuste draconiano, del 4,5% del PIB, que incluirá recortes
del gasto, privatizaciones y alzas de impuestos, además de una quita
para la deuda privada de peor calidad.
Habrá también reformas para
impedir que el país siga siendo uno de los lavaderos de dinero negro de
Rusia. A Chipre le esperaba ya una larga recesión, que será más
profunda.
En Bruselas preocupan otros efectos secundarios del rescate: la quita
a los depositantes y el corralito parcial suponen adentrarse en aguas
desconocidas en la eurozona. Los mercados decidirán a partir de mañana
si se creen esa promesa de estabilidad" (El País, 17/03/2013)
No hay comentarios:
Publicar un comentario