"Nos encontramos, por tanto, con una respuesta a esta crisis mucho más inteligente que la que se propuso inicialmente. Los pequeños depositantes no tendrán que pagar los platos rotos de la banca,
–tal y como se temía en un principio– y conservarán intactos sus
ahorros.
El coste del rescate bancario será asumido por los accionistas,
por los depositantes más acaudalados, y por el Estado chipriota que
tendrá que privatizar propiedades, aumentar impuestos y reducir gastos.
Se trata de una respuesta muy alejada de la que podría considerarse
ideal y, sin embargo, ya la quisiéramos para nosotros los ciudadanos
españoles, griegos, portugueses e irlandeses.
En el caso chipriota buena parte de los costes serán trasladados a
los accionistas y a las grandes fortunas y grandes empresas que evaden
impuestos en el país, mientras que en el caso de los denominados PIGS
(Portugal, Italia, Grecia y España, por sus siglas en inglés) la mayor
parte del coste es trasladada íntegramente al ciudadano de renta media y
baja.
Diferencias que en parte se pueden explicar atendiendo a la nacionalidad de los acreedores:
mientras en el caso de los PIGS los acreedores son fundamentalmente
bancos alemanes y franceses, en el caso de Chipre los acreedores son
básicamente empresas y fortunas extracomunitarias.
Si unimos esta
constatación al hecho de que sean los dirigentes alemanes y franceses los que llevan la voz cantante en la troika, entenderemos mucho mejor el trato diferenciado en la crisis chipriota." ( , La Marea, 25/03/2013)
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